4 sept. 2009

¡Que bonito es viajar!

Nuestro primer gran viaje en autocaravana ha comenzado, como no podría ser de otra manera, con los típicos inconvenientes de ultima hora y mira que yo lo intente, llevaba una semana haciendo listas para que nada se olvidara, listas de ropa, de compra, de objetos, de cacharros, listas de todo lo que en las listas se me podía olvidar, pues nada. Sirvieron por supuesto, pero siempre se olvidan cosas, algunas más importantes que otras.
A las 5:00 de la madrugada andaba yo planchando dos lavadoras de ultima hora, como niña con zapatos nuevos por que a pesar del madrugón era nuestro primer día de vacaciones, termine sobre las 7:00 y me puse a colocar todas las cosas necesarias, si ya normalmente nos cuesta hacer una maleta, cuando encima tenemos que organizar una mini casa, en la cual aunque no le falta detalle, es muy, pero que muy pequeñita, creo que cualquiera puede hacerse una idea, sabanas, toallas, sartenes, ollas, cubiertos y hasta unos edredones, que en el norte nunca se sabe.

A las 8:30 empezamos con la mudanza, perdón con la carga de la autocaravana, a todo esto era la hora en la que muchos de mis vecinos salían a trabajar, y como no habían visto nuestra flamante autocaravana y dicho sea de paso mis vecinos otra cosa no, pero cotillos, como ellos solos, había un desfile de cajas, maletas, vecinos, etc., todo ello en un pequeño pasillo de apenas 50 cm. de ancho, vamos un autentico caos, digno de una película de los hermanos Marx y su famoso camarote.
Consecuencias, claro que las hubo, se olvidaron cosas, y eso que todos miraban atónitos ante aquel desfile de cajas, bolsas, y utensilios varios sin camuflaje.

De repente Antonio en medio del caos me comenta que el gas no funciona, -he seguido todos los pasos que me dijo el señor, pero nada que no funciona.
- Bueno no te preocupes, llama al señor y que te diga que es lo que hacemos mal- contesto yo.
- Es que son las 9:30 y ellos no abren hasta las 10:00
- Pues terminamos de cargar y llamas.
Hermana que sube, vecino que baja, un meneo al grifo intentando dejar un cuenco con huevos y a tomar por saco el grifo, -¡vaya! si el grifo es de plástico.
Las 10:30 conseguimos echar a los vecinos, que no a mi hermana, que se empeña en acompañarnos al banco.
Las 11:15 llegamos al lugar de donde sacamos la autocaravana, que además y para nuestra fortuna tienen taller.
Las 13:40 ya habíamos hecho el ridículo con lo del gas, ya que el chico fue a ver si funcionaba y chica a la primera, solo moviendo una palanquita, a la cual Antonio y yo nos habíamos artado a mover sin ese resultado, un grifo nuevo y por fin era el momento de ponerse en marcha, habíamos planeado salir a las 8:00 pero bueno estábamos felices en nuestro desastroso primer día de vacaciones, y no íbamos a permitir que nada lo estropear.
Antes de salir a la carretera nos paramos en el burguer, que los niños ya tenían hambre, después del madrugón, era normal.
15:00 de la tarde por fin la carretera es nuestra, ponemos rumbo a San Sebastián, Antonio lo hizo de un tirón, el dice que no, pero con tal de que yo no me acerque al volante, es capaz de hacerse, Madrid – Paris del tirón.
Llegamos a Doností y nos disponíamos a salir a dar una vuelta por la ciudad en bici, cuando ¡OH Dios! Resulta que las llaves de los candados de las bicis nos las habíamos dejado en Madrid, justo en cimita de los cascos que se supone nos íbamos a poner cuando fuéramos a montar, pero nada podía estropear nuestro primer día de vacaciones, bueno casi nada por que para colmo de nuestros males, cuando ya estábamos todos arreglados para salir, se puso a llover con una mala leche, que nos hizo desistir de esos pinchitos con chacolí de la tierra que tanto nos gustan, se paso toda la noche lloviendo a cantaros, pero la verdad es que en la autocaravana se estaba de miedo y mas con mis edredones nórdicos, de los cuales se habían reído durante todo el camino Antonio y los niños.
En fin que yo pensé, ¿Será así todo el viaje?
Gracias a Dios y para mi fortuna lo mejor estaba por venir.

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