18 ene. 2010

LA SONRISA DE MARIA


Lo prometido es deuda.

Maria va caminando por la calle con la mirada perdida, creía estar preparada para esté momento, después de seis meses, sabía que no había vuelta atrás, pero tras firmar su divorcio, se queda vacía.

Quince años de matrimonio, tirados por la borda, todavía siente que le ama, pero los sentimientos cuando no son correspondidos, no tienen ningún valor, son como los decimos de lotería sin premiar.

Unas lagrimas aparecen en su rostro, con un gesto lleno de rabia las retina, mientras se pregunta ¿Por qué, le sigue amando?

Los dos últimos años, han sido un infierno, llenos de infidelidades, he infelicidad, ella lo había intentado todo hasta el último momento, pero no podía competir con una mujer diez años más joven de rasgos raciales y con un cuerpo lleno de curvas perfectas, además de una gran personalidad.

Una mueca de sorpresa aparece en su cara, al imaginarla, se da cuenta que físicamente le gusta ella más que su marido, un hombre medio calvo, con barriga y 48 años, no muy bien llevados.

-Lo que me faltaba- se dice así misma, -lo mismo me he vuelto lesbiana- llega a la puerta de su portal y observa la marquesina del autobús, situada al otro lado de la calle, la fotografía de un hombre sin camisa, luciendo sus abdominales, le hacen soltar un suspiro,- lesbiana va a ser que no, lo dejaré en bisexual, que con el día que llevo lo mejor es ir paso a paso.

Entra en casa, vuelven a brotar lagrimas de sus ojos, en esta casa no hay recuerdos, se mudo después de la separación y después de seis meses, todavía no la siente suya, no ha tenido tiempo de deshacer la mayoría de las cajas, y el salón está prácticamente vació, se dirige hacia su habitación, una simple cama y un gran armario con puerta de espejo, que ya estaba, cuando se mudo, son los únicos  muebles.

Se quita el abrigo, mientras se mira al espejo, tiene ojeras, por no haber dormido la noche anterior, pero aún así, se puede ver que es una mujer bonita, alguna pata de gallo y un rictus algo marcado delatan sus 40 años, en los últimos tiempos no se había cuidado nada, la tristeza se había implantado en su rostro, volviendolo casi gris, se desabrocha la camisa, dejándola caer al suelo, observa el sujetar de silicona que prometía aumentar 2 tallas, -¿para qué, se pregunta?. El ni siquiera me ha mirado.

Desabrocha la falda y se sienta en la cama para quitarse las medias, lo hace despacio, esta agotada.

Vuelve a mirar el espejo, mientras se quita el sujetador, su pecho aunque pequeño es hermoso, tiene un toque aniñado, su pezón sonrosado se endurece al roce de sus dedos, lo aprieta con fuerza y siente como aun se mantiene firme. Se estremece, hace tanto tiempo que no siente el calor de unas manos que la acaricien, su mano no se queda ahí, sigue acariciando su vientre y llega al pubis, pasando los dedos por dentro de sus braguitas, sus dedos comienzan a acariciarla, su corazón comienza a latir más fuerte, bombeando sangre a su sexo, poco a poco sus movimientos se hacen mucho más rápidos y precisos, sus manos buscan caricias deseadas, mientras recorren todo su cuerpo, la pasión se apodera de ella de tal manera que ya no puede frenar, sus dedos se introducen en lo más profundo de su ser, quiere más, necesita más, se retuerce de placer, mientras deja soltar pequeños gemidos, como si alguien pudiera oirla, ella nunca se había atrevido, una férrea educación católica, le hacía pensar que aquello no estaba bien, pero, ahora todo le daba igual, las sensaciones se agolpaban de tal manera, que no podía  parar, no quería parar, quería sentirlo, lo necesitaba,

Tumbada boca arriba, en la cama sentía como palpitaba su sexo, mientras sus manos eran prisioneras entre sus piernas, en sus ojos un brillo especial y una mueca en sus labios carnosos, pero despellejados, que termina convirtiéndose en una preciosa sonrisa.




3 comentarios:

  1. Sonrisa de satisfacción por ahora... la de felicidad volverá con el tiempo cuando menos se lo espere.

    No sé por qué te da vergüenza escribir este tipo de relatos. ¡¡Lo haces muy bien!!

    Besos.

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  2. Bien... para empezar ya tenemos sonrisa, lo demás llegará solo.

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  3. Muchas gracias por tu visita !
    Oye que a gusto se ha quedao María,jajaj... lo has escrito muy bien !

    Feliz finde, besos !

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