30 ago. 2011

LAS LANDAS


Una vez emprendido el viaje de vuelta, pasamos por Oxford, su nombre está ligado a la educación debido a su antiquísima universidad de prestigio mundialmente conocido (a que ya parezco una reportera y todo).

Una pequeña, pero curiosa ciudad donde los estudiantes campan por sus calles.



Una universidad tan antigua que no se conoce la fecha exacta de su fundación, aunque hay evidencias de que se enseñaba en ella, haya por 1096 (con datos y todo, para que luego no digáis que no me documento). No voy a negar que respiré hondo mientras visitaba tan importante lugar de cultura y conocimiento, con la esperanza vana de que se me pegara algo, obviamente y después de leerme, no hace falta que diga que se necesita algo más que una visita.

Llegar al puerto de Dover y embarcar, fue todo uno, a poco se nos escapa el barco, el mar estaba revuelto y el día tan triste como nosotros por tener que decir “Adiós”, aunque todas las sensaciones negativas fueran desapareciendo según íbamos llegando a Caláis.





Uno se puede permitir el lujo de aparcar a la orilla del río a pasar la noche, entre arboledas, donde el silencio y la vegetación dejan paso a la suave brisa y el arrullo del río, que es como una caricia que penetra más allá de la piel para impactar en todos y cada uno de nuestros sentidos.

Lo hermoso de viajar, lo más llamativo es la cantidad de sensaciones que se acumulan en todos y cada uno de estos viajes, pasamos del ruido de la gran ciudad donde construcciones faraónicas desafían cualquier tipo de entendimiento del ¿Cómo? y el ¿Por qué?, para pasar a la paz y la tranquilidad de un pequeño bosque, un lugar sencillo, casi básico y no por ello menos mágico y maravilloso.

Entre cuento y cuento llegamos a la Duna de Pilat, otra obra faraónica pero no del hombre, si no de la naturaleza, desde lo más alto se divisa por un lado un precioso y frondoso bosque y por otro el mar desde donde se desplaza la duna hacía el interior del bosque, cientos de toneladas de arena fina que se deslizan formando una cresta inmensa y grandiosa que cuesta mucho subir, pero muy poco bajar, sobre todo si lo hace rodando.

Las Landas es un lugar increíble, donde puedes disfrutar de playas de agua dulce entre bosques, en una zona protegida y paradisíaca.

En fin que después de tanta extenuación por todo lo vivido y sentido, terminamos nuestro viaje pasando una vez más por pueblecitos del País Vasco, para terminar llegando a Madrid esa ciudad que me vio nacer y me soporta con paciencia, casi tanta como vosotros.


Espero os gusten las fotos.





22 ago. 2011

ESCOCIA


Y mientras viajamos por las pequeñas carreteras de Escocia, con la tristeza de tener que decir ¡Adiós! Escribo este post, al calorcito de la calefacción de nuestra casita móvil contrastando con la lluvia que nos acompaña en este maravilloso viaje, donde como decía un amigo:
 
-         En Escocia hasta las ovejas son bonitas, con su pelaje espeso, cual bolitas de algodón y sus caritas y patas negras.
 
Remata la imagen idílica la música de la banda Sonora de Ameli, vamos que no lloro por que casi soy una mujer echa y derecha, casi, por que a mis añitos ya voy pa bajo.

Lo importante es, todas las vivencias que me llevo de este lugar, lleno de magia y espíritus errantes, con cientos de castillos construidos en los lugares más hermosos y escarpados de Escocia. Donde cuentos de princesas y reyes, contrastan con las historias de invasores crueles y doncellas ultrajadas por nobles malvados. Dejando tras de si sus fantasmagóricas historias llenas de dolor y tristeza, es aquí donde tiene más sentido eso de los ricos también lloran, por que no hay castillo que se precie sin historia triste y sanguinaria.
 
En estos días he podido disfrutar, de acantilados donde lanzar mis miedos, de prados donde poder correr para escapar de mis neuras y de lugares increíbles donde dar rienda suelta a toda mi imaginación y creatividad, que no es poca para mi desgracia ( no es que sea malo, pero deja poco tiempo para vivir)
 
Entre  bosques y prados las nubes vienen y van y nosotros sentimos como la nostalgia se apodera de nuestro espíritu como si no quisiera borrar algo tan hermoso de nuestras conciencias.
 
Hablare un poco de Edimburgo para dejar atrás esta melancolía que se apodera de mí, cada vez que abandonamos un lugar.

Es una ciudad donde sus edificios de piedra oscurecida por el tiempo en tonos grises oscuros y marrones añejos, resaltan con los verdes parques de la ciudad y sus alrededores, acantilados que se asoman a la ciudad y al fondo el mar que aunque en su parte central no se encuentra, si en la lejanía de la mirada.
 
Con su Castillo en una parte central de la ciudad, que se erige sobre una montaña de origen volcánico, lugar estratégico para los fines a los cuales debió su construcción, que no era otro que el protegerse de posibles invasores. Es por eso que el castillo a través de sus museos muestra la historia de los ejércitos escoceses que han luchado a lo largo de la historia hasta nuestros días, además de mostrar majestuosos salones y como no, la prisión. Desde las zonas más altas del castillo la ciudad se muestra a sus pies, llenas de contrastes entre grandes edificios antiguos y nuevos que se abren paso con el desarrollo de cualquier ciudad.

Visitar en agosto Edimburgo tiene su encanto, ya que está lleno de festivales, ya sean militares, de origen exotérico o el teatro, en estos días pasados cuando el sol no se escondía, las calles estaban llenas de gente que representaban pequeños trozos de obras y que a partir de ahora comenzaran a desarrollarse en todo tipo de teatros y salas, podías encontrar desde un cuadro flamenco, a chicas tiradas en el suelo semi-desnudas mostrando el dolor. El contraste era increíble y uno no sabe donde mirar y que fotografiar entre el gentío que apenas dejaba paso. Para rematar a punto de terminar la semana dedicada a los muertos, fantasmas, espíritus y gentes dedicadas al arte de crear ilusiones como magos y escapistas. Se visitan cementerios, catapultas y en las salas te ofrecen los espectáculos más inverosímil que puedas imaginar.

Atrás queda ahora el gentío y la alegría que da el sol en un lugar donde el clima es más adverso, pero que es el que precisamente le da la belleza, con sus mil tonalidades de verdes, en praderas, árboles y arbustillos. Los ocres de las cosechas con amarillos y rosas de flores que bordean los campos. Casitas de piedra gris y tejados casi negros, todo ello regado con riachuelos y lagos, en los cuales es difícil encontrar el azul profundo, por que también aquí predomina el verde.

En fin que el disco termina al igual que mi viaje a tierras escocesas donde he disfrutado de lo lindo y e sido muy feliz.

Próximo destino Francia.










20 ago. 2011

LONDRES



Nada más desembarcar en Dover (Gran bretaña) la lluvia viene a saludarnos con un suave chiriviri, que dirían los vascos y nos acompaña en dirección a Londres, a veces con más persistencia, otras esquiva, pero persistente como los propios británicos.

 

            El lugar elegido para dormir, estaba completo pero el dueño que mantiene una simpatía especial hacia los españoles se empeñó en que tenían un sitio para nosotros, busco y busco y al final haciendo unos ajustes lo consiguió, la verdad es que fueron encantadores y los 5 días que permanecimos con ellos, siempre estuvieron pendientes de nosotros.

                                                  MUSEO DE LONDRES: Piedra Roseta

            La primera impresión, que tengo de Londres es la sensación de anonimato, las calles repletas de gentes que vienen y van, hacen que uno pase desapercibido totalmente.

            El tiempo nos dio tregua para que pudiéramos disfrutar la ciudad y así lo hicimos, buscamos aquí y allá todo lo que estamos cansados de ver en postales y marcos publicitarios, pero encontramos algo más que monumentos emblemáticos de una gran ciudad, de calles limpias, pero a veces grises, no os voy a dar el tostón con el Big ben, la Torre de Londres o el Bakingan Palace, prefiero hablar de sus gentes.

            Londres, como el resto de las ciudades del mundo también tiene la cara B, que no oculta, de gente que no lo pasa bien y otra que aprovecha el malestar para poder ejercer la violencia en nombre de la nada, por que no hay violencia que tenga justificación.

            Algo me dijo que las cosas como en muchos otros lugares, no van del todo bien, cuando paseando por Portovello Road, disfrutando de la multitud de cosas que en el rastrillo se pueden encontrar y los contrastes que se dan, observando aquí y allá descubrir algo mas que el encanto de este peculiar lugar, había gente de  apariencia cuidada recogiendo la fruta del suelo que los tenderos desechaban por no estar en buenas condiciones, seguramente fue pura casualidad, por que no creo que ninguna de las personas que recogían aquellos alimentos, estuvieran involucrados en los actos de la noche, actos vandálicos, de violencia pura y dura, que lo único que hacen es perjudicar a gente sencilla que tiene sus pequeños negocios para subsistir o una casa donde poder vivir, como cualquiera de nosotros.


            Tiene que ser muy duro que el salvajismo de unos cuantos arruinen la vida de otros que nada hacen de mal y nada tienen que ver en la Vendetta a destiempo que organizaron.

            No se como se ha dado la noticia en otros lugares, aquí en Londres, no salían del asombro, la muerte de un joven había producido disturbios. Comenzaron en Londres y se esparcieron como la pólvora por otras ciudades de Reino Unido, tan de sorpresa les pillo que no pudieron evitar las consecuencias de las primeras noches.



            Supermercados, casas y hasta un autobús ardían en puntos del norte de la ciudad de Londres, la primera noche, la policía impotente, también pago con policías que terminaron en el hospital.

            En fin que nosotros no tuvimos ningún problema y eso que nos alojábamos a escasos 2 kilómetros de las primeras revueltas, pero en ningún momentos nos sentimos inseguros o tuvimos que vivir momentos difíciles, todo lo contrario, con la luz del sol todo tenía un aspecto de lo más cordial y sencillo, como si los episodios de la noche, se quedaran sólo para vivirlos en la noche, como si el sol sacara lo bueno de la gente y la noche lo negativo, en fin que yo pude disfrutar la ciudad, pero evitamos alguna otra ciudad, ante las dudas, seguramente mas victimas de la cautela, que de la realidad, pero como decía mi madre, “Mujer prevenida vale por dos”.


            Después de cinco inolvidables días en Londres, no por lo malo, si no más bien por todo lo que pude disfrutar de la ciudad y sus gentes, bastante plural y encantadora.
Fuimos derechitos a Escocia que allí parece que están más tranquilitos, además con lo que llueve no hay fuego que pueda prender.


                                          METRO DE LONDRES, mi hija y yo.

8 ago. 2011

VIAJE A GRAN BRETAÑA




            Como todos los años en cuanto llegan las vacaciones, mi Lucero y yo nos ponemos en marcha con nuestras queridas bestias pardas y la casita móvil, que es la manera de viajar que a mí más me gusta, desde que la tengo he pasado por más de 7 países diferentes y cada día es una aventura, donde todos aprendemos algo, por no decir de lo encantados que llegamos a estar en algunos de los sitios que tenemos el privilegio de poder visitar, es por ello que me gustaría poder hacer participe a todos de aquellos lugares que visito y de alguna manera podáis acompañarme en la aventura vosotros también, espero que os guste.


Isla de Re, muy cercana a la Rochelle y a la cual se accede por un precioso puente, es una isla llena de vegetación y pequeñas construcciones que no superan las dos plantas, con pequeños pueblecitos costeros todos ellos., lo que más me impresiona que a diferencia de España la gente no esta en las calles todo el día, sólo en la zona costera ves gente paseando y la tranquilidad se respira por todos y cada uno de los poros de la piel, es llegar y una extraña sensación de bienestar te recorre todo el cuerpo.
Una tarde de playa perfecta con un mar totalmente en calma y el agua a una temperatura muy agradable que invita a tomarse un placentero baño.
Un paraíso para los ciclistas, que tienen un carril a lo largo de toda la playa y un montón de recorridos en el interior que te llevan desde un pueblecito a otro.


Saint Malo, precioso pueblo amurallado, pasear por sus calles es como retroceder en el tiempo, todas las construcciones de piedra gris oscura que le dan un solemnidad impresionante y sus calles empedradas un maravilloso recuerdo de siglos atrás, la marea baja deja que puedas visitar un islote cercano donde una pequeña fortaleza se alza en ella.

Cientos de metros de playa que cuando la marea sube desaparecen, es curioso como el Cantábrico juega con sus mareas a lo largo de la costa.



Monasterio de Saint Michael, es el lugar que más me ha impresionado de todos los que he visto a lo largo de mi vida, una faraónica construcción hecha en piedra y anclada en ella. Es impresionante de lejos, pero cuando te acercas te quedas helado ante tanta majestuidad y solemnidad, con un pequeño pueblecillo en un lateral y una muralla que se construyo para evitar que en la guerra de los 100 años fuese destruida la abadía que se comenzó a construir en 750 Dg. y a la que se le fue agregando el monasterio en el siglo 1000 y poco a poco las construcciones que terminan dando a Saint Michel la forma de pirámide que tiene, irguiéndose hacía el cielo, como si con su punta más alta intentara atravesarlo.

De una belleza sin igual se visite a la hora del día que se visite, el atardecer es mi favorita, el juego de luz según se va metiendo el Sol es una autentica maravilla, aunque tanta belleza puede parecer amenazante cuando las nubes se ciernen sobre lo más alto, mientras los pájaros no dejan de emitir sonidos que te ponen los pelos como escarpias.


El interior del monasterio las sensaciones se agolpan y puedes llegar a sentir como vivían aquí hace cientos de años, con sus salones de grandes chimeneas y sobriedad absoluta, la piedra es la única pieza de decoración y algunas techos de madera, con pequeñas capillas en un laberinto de pasillos, algunos angostos y otros algo más amplios, uno podría perderse y tardar bastante tiempo en salir de este laberinto.

Las calles del pueblo sin embargo están llenas de gente que andan de un lugar a otros buscando souveniers y cotilleando en todos y cada uno de los recovecos de está majestuosa construcción.

Al igual que en Saint Malo, la marea caprichosa del Cantábrico juego a su placer y hace que de repente al anochecer suba a una velocidad digna de verse y cubriendo el rededor de la isla en menos que canta un gallo, dándole más belleza si cabe al lugar, sobre todo cuando al anochecer el cae a su lado de un tono rojizo que cubre el cielo entre azules, claros y oscuros. 



¿GAFE O DESASTROSA?

“Estaba en racha” y no buena, el peligro podía acechar en cualquier lugar, y andaba cual gacela perseguida por guepardo en la sabana. M...