20 ago. 2012

Traca final


      
      Como no podía ser de otra manera la obra está al borde de la tragedia. ¡No, no matamos a nadie! Aunque todo se andará, por que como Stef no acabe lo remates que le faltan, tengo voluntarios para la ejecución y eso que no está la Paca y el Paparazzi, que si no ya lo abrían correteado por el patio pala en mano.
 
            No es que seamos una panda de salvajes, es que el suelo, parece el mundo multicolor de la abeja Maya, que a la vecina le han barnizado los pelos del perro en la puerta de su casa, por no hablar de las grietas, los empalmes y el sentido de la decoración que tienen, si nosotros les habíamos dicho lo que queríamos, a que se meten ellos a hacer la reforma sorpresa. Que los hemos tratado como si fueran de la familia, ¡oigan! Proporcionándoles cervecitas y todo, y eso a pesar de que la profe nos aviso, que ya nos decía a todos.


-         ¿Cuándo tu estás en el trabajo te llevan cervecitas? Por que a mi en la guardería te aseguro que no y además estaría mal visto.
-         ¡Hombre pasan tanta calor!- Le decía la Presi
-         ¡Toma y todos! Pero ninguno va trompa al trabajo, nos deshidratamos como todo el mundo y si no bebemos agua, que es muy sano y aclara la vista.
La verdad es que después de oír a la Seño, entendí esa frase que tanto decía mi madre.

En fin, que a primera hora, les veíamos trabajar a toda máquina, pero a eso de las tres de la tarde, la cosa flojeaba y no por el sol, las rectas dejaban de ser rectas y algunos remates tienen más que ver con los edificios de Gaudí, que con lo que se le pidió en un primer momento y no es que no valoremos el arte de tan celebre hombre, es que la versión de Gaudí que nos ofrecen deja mucho que desear.

El taxista me decía un día.
-         Odry, cuando entro en mi descansillo, tengo la sensación de montar en un barco, no hay un punto estable, entre montaña y montaña.

Estaréis pensando que la culpa es nuestra, pero la verdad es que ya aparecían a las nueve de la mañana litrona en mano y contra eso no se puede luchar, les ahorrábamos la caminata al bar, eso era todo.






En fin que yo a Stef. He decidido llamarlo de usted, todo después de que confundiera una palabra con un insulto, aunque minutos después, cuando perdíamos el tiempo la Seño, Stef y yo buscando un ladrillo (El rácano no quería comprar uno) en el garaje de uno de los edificios, me sorprendió con lo siguiente.
-         Quería pedirte una cosa Odry.
-         Usted dirá.
-         Pues que si nos damos un besito, para hacer las paces.


¡Un besito!, la tensión se mascaba en el ambiente, yo no hacía ni cinco minutos que lo quería haber matado y me pedía un besito, de lo que me daban ganas de darle, me lo voy a callar por que soy una dama. A pesar de las ideas, nada buenas que se me pasaron por la cabeza, me límite a ser sarcástica, que dado lo cortito que es Stef, seguro no entendió.


-         ¡Huí, no por Dios, no quiero que me acuse de sobrepasarme!
-         No, si no es nada, además lo digo delante de testigos, para que no piense mal, sólo un abrazo.
-         Con la de polvo que lleva usted en la ropa, además no quiero que su mujer me tire de los pelos.
-         ¡Heeee!
-         Déjelo, usted el lenguaje y la ironía lo lleva de pena.
A todo esto la Seño andaba descuajaringada de risa y sin poder articular palabra. Ella que llevaba una hora diciéndome lo de que el volcán no explotara (El volcán soy yo) y el tonto las narices, buscándome las vueltas con besitos y abrazos fuerte, que parecía un Teletubbies.
            No es que yo sea mala (que seguro lo soy), pero es que todo tiene un límite es que primero me pone verde, segundo no quiere arreglar todos los desperfectos, terceros no estafa con el presupuesto y por ultimo me acusa de insultarle, como demonios le voy a dar besitos, ni con lengua, ni sin ella, quiero que termine la obra, pero no a costa de mi honor.
 
            En fin que seguimos esperando que nos quite la hormigonera de en medio de el patio, que la verdad no decora nada y nos rompe la perspectiva de donde queremos que vaya la piscina, un sueño que tenemos desde hace más de 17 años y que el calor hace que no deje de flotar en el ambiente de está mi desdichada Comunidad.

9 ago. 2012

OBRAS Y OTROS DESASTRES

         
   De vuelta a la realidad (y que cruda está la jodía) una se siente desconcertada, y es que en esta, mi pequeña comunidad, en un afán insólito de patriotismo, hemos decidido tirar la casa por la ventana (en este caso la Comunidad por el patio) y hacer una obra de rehabilitación, que dicho sea de paso era algo más que necesario, dando trabajo a una empresa. Por lo visto todavía quedan, no se han extinguido, aunque de 10 presupuesto que solicite, sólo cuatro tuvieron a bien dármelo, y para que veáis hasta donde llega nuestro afán en levantar el País. Hemos pedido la factura con IVA, por lo visto un desafío, al alcance de muy pocos.
 
            En fin que cuando llegue de vacaciones, el patio estaba levantado, no teníamos escaleras y el polvo en casa se comía con cuchara, por no hablar del desconcierto de ratoncillos, cucarachas y demás fauna que vivían en nuestros entresuelos y jardines, que andaban desconcertadas y a poco que ven ventana o puerta abierta, intentan un movimiento de ocupación. Hay a traición, sin avisar ni nada, que nos dan unos sustos que cualquier día causan bajas.


            En toda obra que se precie de serlo, debe haber unos albañiles descarados, que te digan burradas al pasar, y por supuesto, los contratiempos, esos que te tiran por tierra todo el presupuesto, en cuantito cambias una alcayata (Vease el Milagro de Petito, peli memorable y rara, para que nos vamos a engañar) pues bien a nosotros o nos han tocado los más educados, o definitivamente hemos perdido nuestro sexapil, que dicho sea de paso, es lo más coherente, dado que la mitad del vecindario anda de vacaciones y tenemos grandes bajas en el sector femenino, aunque la Paca no cuenta.

Bromas a parte, son buena gente y eso es lo más importante, en seguida se han ganado el cariño vecinal, que acoge a propios y extraños, agasajándoles con la gastronomía y proporcionándoles líquido suficiente, para que puedan seguir sudando la gota gorda.



Claro esta, que después de un mes y pico de obra, hemos decidido organizarnos, por que resulta que al no estar sincronizados y ser este un patio tremendamente solidario, todo aquel que pasaba y les veía sudar, les ofrecía una cervecita, que ya les dije yo:



-                          ¿Cómo demonios van a terminar la obra? Si no dejáis de darles cervecitas, los estáis incitando al alcoholismo, por no decir, que ahora entiendo las curvas que hace nuestro suelo.
-                          No, si para que pase bien, les e preparado unas tapitas, y lo del suelo es que se lo pedimos con caída.- decía la señora Presidenta.
-                          ¡Sí! Caída libre, y luego os quejáis de que la obra se este retrasando, si yo les veo hasta más gorditos.
-                          Bueno, yo mañana les voy a preparar una paella de despedida, que me voy al pueblo y ya les pone tú a dieta.
-                          Estos, se nos quedan aquí a vivir, que les noto que nos están cogiendo cariño, a mi el jefe ya me a dicho que cumple los años cuando la Seño y yo y que se apunta a la fiesta comunitaria.
-                          Pero van a venir con sus familias.
 
Llegados a ese punto decididamente pensé, hemos perdido el norte y no tenemos arreglo y yo que pensaba que la loca era Manuela, con la fauna que tenemos aquí, llenamos la López Ibor.

3 ago. 2012

RECORRIENDO ESPAÑA

            De Bonastre y sus tierras rojas, decidimos poner rumbo a Tarragona, pero en nuestro camino se cruzo la playa, con sus azules aguas, calmadas y limpias y no nos pudimos resistir, dado que el día era muy caluroso y la carne es muy débil.
 
            La verdad es que no se para que planificamos los viajes, por que después de pasar todo el día en la orilla del mar, en vez de ir a Tarragona, terminamos a eso de las 12 de la noche en Andorra en busca del fresquito de los pirineos, que ese día se lo había tomado libre y había dejado paso a una ola de calor.
           
            Dos días después nos fuimos a San Sebastián, que voy a contar que no os haya dado la lata ya, lo más importante es que aquí si encontramos la temperatura ideal, y no, no me refiero a la del txakoli, que doy fe de que estaba en su punto.

            En fin que de hay decidimos dar una vueltecita por los pirineos, donde la naturaleza se funde con la montaña y el relax le llega a una de sopetón, aquí se acaban las excusas, las prisas, las presiones, la dichosa prima de riesgo. Solo el rumor del agua de los pequeños y rápidos riachuelos, en los que una se deja mecer, cual enano de pañal. También aprovechar para recorrer algún que otro castillo, como el de Loarre, joya del románico aragonés, situado en lo alto de la montaña y estupendamente conservado, no llegamos al nivel de Franceses e Ingleses, pero parece que algunos se van dando cuenta que este patrimonio es importante mantenerlo, al menos lo que queda.
           
            La verdad es que soy una cursi, por que allí en lo alto de la montaña a los pies del castillo, me sentía cual Jimena esperando a su Rodrigo, claro que si habéis leído Anillos para una dama de Antonio Gala, el cuento deja mucho que desear y si no lo habéis leído lo recomiendo, me encanta como el maestro se pone del otro lado, del lado femenino, para contarnos lo distintos que pueden ser los cuentos.

  
            Y por fin llegamos a Tarragona, disfrute sus estrechas calles, donde todavía perduran los vestigios de aquella época en la que los romanos dueños y señores, nos iban decorando nuestras ciudades y pueblos, con anfiteatros, circos, murallas y acueductos, que son la delicia de todos y aún hoy después de tanto tiempo, siguen despertando nuestra admiración a tanta grandiosidad.

            Pasamos por Peñíscala, sí, también tiene castillo y este con unas maravillosas vistas al mar.
                         
            En fin que después de bañarnos en las deliciosas aguas de Calpe, terminamos en Málaga, Torre del mar para ser más exactos, allí pase unas vacaciones de pequeña y no había vuelto, me encanto ver como las casitas de los pescadores se mantenían, como si el tiempo lo hubiera devorado todo menos eso.

            Terminamos nuestro viaje en el Puerto de Santa Maria, Cádiz, rodeados de historia y celebrando el aniversario de nuestra primera Constitución LA PEPA, y es que estos gaditanos siempre lo han sabido hacer muy bien y si no que se lo pregunten a las tropas de Napoleón.
 
Una vez allí y tal y como comenzamos nuestro viaje, visitamos unos amigos, tan entrañables y buena gente como los del principio, que nos agasajaron como a príncipes y que, no solo nos enseñaron las delicias del pescaito frito y sus finos, si no que además nos mostraron Cádiz, sus calles llenas de grandes ventanales, por los que pasa la luz, esa luz fresca y pura, que da la vida a los gaditanos.
Calles estrechas, sinuosas, que desemboca en el mar, grandes plazas, donde los gaditanos muestran todo el poderío de una ciudad maravillosa, aquí los romanos también estuvieron, imagino que de vacaciones, que listos eran los jodios romanos.
   
            Tanto en el puerto como en la ciudad, se nota que hubo un tiempo en el cual fueron la puerta de América, a través de la cual los españoles iban y venían trayendo todo lo que les llamaba la atención, de tan rica tierra. Sus palacetes, antiguas casas de comerciantes, que las dividían entre dependencias para ellos, para sus sirvientes y grandes almacenes. Aparecen allá por donde vas y parece que los quieren conservar en buen estado, también en el puerto encontré mi Castillo, que más se puede pedir.
 
            En fin que también me e enamorado de esta tierra, si lo sé, soy muy promiscua en lo que a ciudades y pueblos de este mi pequeño gran país se refiere, y lo peor es que disfruto, pero como una enana, con todos y cada uno de los rincones que descubro. Estamos rodeados de tanta belleza, de tanta historia, de tanta luz. España es un lugar maravilloso donde vivir, lleno de magia y vida, lleno de alegría y sueños, sólo espero que los que están arriba, si es que pueden bajar del pedestal por unos instantes, se den cuenta de ello, de lo grandes que somos y lo que somos capaces de hacer, una vez fuimos la armada imbebible, imaginaos si nos ayudaran un poco, lo que seriamos capaces de hacer, no con guerras y sangre, si no con trabajo y sudor, pero sin asfixias, sin imposiciones imposibles, sin masacres laborales, sólo dándonos la oportunidad de demostrar que somos un gran pueblo.

 
Si, lo habéis notado, ya empiezo a padecer el síndrome Quijotesco.

FINAL APOTEÓSICO

Tal y como está el país, a mí me daba hasta cosa, seguir contando mis desventuras, pero como la situación se alarga y sincerame...