8 nov. 2013

EL PAPARAZZI DE MIS PESADILLAS

        
  
  Los hay que en ocasiones ven muertos, yo como cada vez veo menos, apenas llego a ver a los vivos. También los hay que ven brotes verdes y como entra el dinero a espuertas, que digo yo, que el condenado de Botín debía haber facilitado más datos, de por donde llegan los billetes, que ni yo ni mis conocidos ven por ningún lado. Pero tranquilos, este blog no va de crisis, que para eso ya tenemos todas las mesas de debate y telediarios varios.




            En esta ocasión y para no variar, hablaré de personas, no de las malas o de los Botines que nos rodean, si no de otros, por supuesto homenaje más que merecido a los que cada día hacen algo bueno a cambio de nada, de los que trabajan en silencio por los demás, los que nos escuchan cuando estamos pasando un mal momento y luego ¿por qué no? De los tocas huevos con los que nos cruzamos todos los días o locos de atar que creen que todo es posible.

            Si, ya lo habéis adivinado, yo pertenezco al último, un Quijote sin Sancho, que va de molino en molino, con más moral que el Alcoyano, y dándose cada leche, que cualquier día ni me levanto, y lo peor de todo es el miedo a dejar de intentarlo y eso que como mete patas, no tengo precio.
            ¡Dios que boca chancla!

            No doy una, cada vez lo hago peor y es que además de la boquita, me pierde el impulso, eso y un don especial para meterme en líos, que yo estaba tan tranquilita en mi casa, pero quería ayudar y me ofrecí para llevar a esta mi Comunidad, que ahora es como una penitencia que arrastro y después de 5 años, estoy tocando fondo y es que el Paparazzi, me tiene loca:
            -¡Nena!- Me llama mientras baja la escalera del techo del descansillo de cristal.
            -¿Qué?
            - Se te ha roto un cristal.
            En esos momentos te dan unas ganitas de ahogarlo, - ¿Se me ha roto un cristal? ¡Pedazo de capullo! Si ayer estaba intacto y bajas del tejadillo, cacho de mamonazo. Pero no en ese momento te limitas a decir.
-         Pues ayer estaba intacto.
-         Pues hoy ha amanecido roto.


Yo si que le rompía la cabeza, que total después de la operación, le dejaron las neuronas justas, bueno no, no se las dejaron, que un tío normal no se pasa la vida metido en los cimientos de las casas, sobre todo y teniendo en cuenta, que la altura es de apenas un metro y hay que ir arrastrándose,por un suelo de tierra, lleno de insectos y bichos varios. Yo no se si lo hace por huir de la Paca en los momentos álgidos de la relación o por vicio, que el señor es muy, pero que muy rarito.

Si se lo que estaréis pensando, mientras está ahí, no fastidia a los niños que juegan o al resto de la Comunidad, pero es que nos a salido de un mañoso, hasta en el zulo de los cimientos, me busca trabajo el tío pedorro.
-         Tenemos rotura de tubos e inundación en los cimientos- Me dice este verano.
Llamo al fontanero que nos había arreglado las tuberías, teléfono que no existe y otra empresa más que quiebra(vivan los brotes verdes). Opto por llamar a un amigo.
-         ¡Odry!
-         Ya has localizado la avería.
-         Si, pero me a costado ¿cómo demonios la habéis visto?
-         Ha sido el vecino.
-         ¿Que vive ahí? Por que para localizarla hay que invertir mucho tiempo.
-         No, pero en la próxima reunión, le voy a solicitar a los vecinos una colecta para que se mude, seguro que la Paca me lo agradece.
-         Es que es tan pequeña la fisura, que apenas cae alguna gotita, pero inundación no he visto.
-         No, si lo que tiene inundado es el cerebro.
-         En fin que con un poco de adhesivo para tuberías eso esta listo.
-         Gracias majo. ¿Cuánto nos va a costar el pegamento?
-         Nada, eso vengo en un hueco y queda nuevo.

No os lo vais a creer, pero os prometo que esto mismo se lo conté al paparazzi para que descansara, pero creo que no sirvió de nada. Y es que resulta que el pobre fontanero tubo un accidente el día que venía a arreglarlo y no pudo. Mientras el paparrazzi no para de incordiar, ya se han metido cuatro en busca de la tubería al zulo, preocupados por las inundaciones, que el muy animal va pregonando. Para llegar a la misma conclusión y no descarto, que se metan unos cuantos más, al final, cualquier día de estos, en el que lo vea entrar, le hecho el candado y lo dejo en el sótano. 
Creo que me estoy volviendo mala.

            

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