11 sept. 2015

VIAJE A ITALIA. O LA AVENTURA DE VIAJAR EN AUTOCARAVANA

Nos la prometíamos muy felices, cuando pensando en llegar lo antes posible y después de una bochornosa noche de calor, nos levantamos a las seis de la mañana, para comenzar nuestro viaje a bordo de nuestra casita móvil en busca de mar, paisajes, cultura y mucha paz (¡Infelices!)




            Paz, que el caprichoso destino hizo que apenas recorriéramos los primeros 104 kilómetros, surgiera nuestro primer percance, “bomba de agua rota”, no nos dejaba otra que darnos la vuelta. Pensando, que si no encontrábamos un mecánico, tendríamos que dejar nuestro tan ansiado viaje para el lunes o martes, perdiendo así 3 o 4 días y desbaratando nuestro planning por completo.

El destino juguetón quiso que al pasar por Alcalá de Henares, paramos en Caravanig K12 y allí encontramos a dos encantadoras personas que nos solucionaron el problema en un momento y con la mejor de las sonrisas, mucha voluntad y una bomba nueva de agua.

            Arreglada la bomba vuelta a empezar y a volver a recorrer los casi 100 kilómetros que llevábamos avanzados.

            No estábamos dispuestos a perder nuestra tarde en Barcelona, aunque en nuestro caso estas afirmaciones son más temerarias que reales, dada nuestra disposición, (Creedme involuntaria) a percances, desventuras y roturas varias, por no hablar del las previsiones meteorológicas, que son las que en este caso nos hiciera replantear nuestro tour turístico por tan maravillosa ciudad.

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  El calor era sofocante cuando llegamos a un parking “BSM” que se ofrecía por Internet como una joyita, bajo techo y arreglado de precio, justito al lado de la playa. Lo último fue lo único en lo que no mentía. Y claro una llega a las 6:30 sin apenas fluidos corporales, ya que estaban todos en la camiseta y viendo el mar, no pudimos resistir, los cinco peleábamos por quien se ponía el bañador antes y corríamos que nos las pelábamos mar adentro, sin abusar, que tampoco hay que arriesgar, vamos que nos cubría por la cintura.
                                          Resultado de imagen de PLAYA DE BARCELONA
            Después de un par de horas de gloria y recompensa por el calor sufrido, nos pusimos monos o lo intentamos, sobre todo algunos y en bici llegamos hasta el club náutico donde ha orillas del mar disfrutamos de una maravillosa cena, algo más que merecida y cuando ya nos sentíamos plenos y dichosos, por tomar conciencia de que realmente estábamos de vacaciones y era el momento de disfrutar y ser felices, llego la noche más calurosa de mi vida, muy por encima de aquella que sufrí un 1 de agosto en pleno Jaén arropada con una manta, que os juro que no era por frió, si no por evitar las picaduras de aquellos bichos de tamaño desproporcionado, para ser simples insectos.

            A las 3:50 de la madrugada, salíamos de aquel horno subterráneo, donde la brisa del mar no se asomaba, ni por la puerta, deshidratados y moribundos, por falta de líquidos y sueño, era la segunda noche que no pegábamos ojo, en plena desesperación nos dirigimos a las afueras de la ciudad, donde nos encontramos con una autocaravana de Italianos que dormían en una gasolinera, por que no habían podido conseguir que en el tan soporífero parking les dejará entrar, lo de veinticuatro horas, también era mentira, y el precio el doble de lo que ponía en la tarifa de entrada, vamos que es ideal para descartar y no volver.

            La cosa mejoró en cuestión de clima, pero ya sabéis soy Odry desastrosa y sin remedio, el lugar elegido estaba al lado de la autopista, nos os quiero contar las veces que esa noche soñé que me atropellaba un camión.
                                                   Resultado de imagen de FRONTERA CON FRANCIA

            A las siete de la mañana con las ojeras puestas por las dos noches anteriormente citadas, emprendimos camino a Narbonne (Francia) No os voy a negar mi incertidumbre, pero aún así merece la pena, en esta casita móvil tengo 4 de las personas que más quiero en el mundo y que son mi familia y entre desventura y desventura las risas están garantizadas y la sensación de estar viviendo algo increíble y sentirse pleno también.

3 comentarios:

  1. Tesoro,más bien es el recuerdo que nos queda...

    Un besote.

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  2. Mal recuerdo te quedará entonces de Barcelona....

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