28 feb. 2012

LA CASA DE LOS ESPÍRITUS, II PARTE.

            Maria colgó el teléfono desconsolada, miro a su alrededor y se pregunto, ¿Dónde demonios estará? O lo que es peor ¿Quién era ese demonio?
 
            Se sentó sobre la cama con las rodillas dobladas y la cabeza entre sus manos, no sabía que pensar, el mundo se había vuelto loco y ella no entendía absolutamente nada, sería verdad lo que la había dicho aquella mujer, no la creía pero ¿Y si fuera verdad?

            Movió su cabeza de un lado a otro, como si así pudiera ordenar el caos que reinaba en su cerebro, se paró en seco y decidió mirar los pros y contras, realmente había muchas cosas a favor y una sola en contra, tener que volver a vivir sin él.

Sin duda acababa de dar al traste con todos esos años en los que presumía de coherencia. ¿Dónde estaría esa dichosa coherencia ahora? Ahora que tenía la solución más disparata e incoherente que había oído en su vida y lo que es peor lo iba hacer, lo tenía que hacer, aunque ello supusiera que la volvieran a abandonar él y con él su fuerza, esa que la mantenía a flote, cuando todo se hundía a su alrededor, esa que al sentirla tan cerca, la daba la paz y la seguridad, como cuando eran niños y su padre venía mal.

Es curioso como nos aferramos a aquellas cosas que funcionan una vez, aunque cuando vuelves hacer todo igual, ya no tiene el mismo sabor dulce, es más bien agridulce, como si repetir no fuera buena idea, mejor algo nuevo ¡Quizás!
 
María saco de su mesilla el cuaderno y el lápiz y se puso a apuntar paso por paso, lo que aquella mujer le había aconsejado hacer por su propio hijo, por su propia vida.

Después de leer sus apuntes se dirigió a la cocina, saco el saquito de sal, otra vez la sal y mientras buscaba el lugar adecuado para poner una pequeña cantidad, su mente se fue al pasado, cuando en otro momento de su vida quiso alejar a su espíritu de la casa y este se fue y las tinieblas se apoderaron de ella y perdió su energía y cayó enferma, aquel tumor, apenas terminaban de operarla y volvía a salir, aquel tratamiento que la dejo en los huesos y aquel diablo que día tras día acudía para hacerla daño, acechando a sus hijos en forma de mujer.
 
Ella era consciente de haber perdido toda su fuerza, se volvió esquiva, cobarde, temerosa y lo que es peor dejo de crear, tantos años después todavía le constaba, aunque de vez en cuando lo intentaba, ya no era la misma.

Recordó como un día supo que había vuelto y aviso a todos loca de contenta y eso que ni siquiera sabía quien era su espíritu, no quería que los crios se asustarán y por su puesto no pensaba echarle, le necesitaba a su lado, volvería a darla la paz y su fuerza, aquella que la hacía brillar con luz propia, aquella a la que se aferraba para seguir siendo ella misma.

Casualidad o no, María se curó de su enfermedad, aquel tumor se erradico por completo, el demonio en el cuerpo de mujer, acabo consigo mismo y aun hoy va dando tumbos, es lo que tiene el concentrar tu vida en el odio y la venganza, terminan por destruirte a ti mismo, con lo bello que es saber perdonar y lo bien que te hace sentir la libertad de no tener el baúl demasiado cargado de rencor, por lo visto pesa mucho y yo no soy muy fuerte, por eso siempre lo llevo vacío por más daño que quieran hacerme, siempre lo olvido.

            Al principio pensaba que solo eran sensaciones, pero un día una mujer se la acerco en el trabajo, nunca la había visto por allí y con sumo cuidado le explico que el espíritu de su hermano estaba a su lado para protegerla, María quedo paralizada, no es que en alguna ocasión le hubieran ocurrido cosas extrañas con la gente, pero algo así no lo hubiera creído jamás y sin embargo la creía. La mujer se fue y nunca volvió a verla, se quedo con unas ganas enormes de saberlo todo, ella lo describió tan bien como si lo estuviera viendo, quizás hubiera podido decirle tantas cosas.
 
María lloró mucho, ella no había estado allí cuando ocurrió, ni siquiera pudo verlo, estaba en otra ciudad, en otro país, lo suficientemente lejos para no llegar ni al entierro, se perdió el duelo y tubo su duelo particular, durante cerca de cuatro años, se despertaba día tras día soñando con su hermano, viendo como le pasaba algo terrible, lo peor era despertar y ver que no estaba, en verdad había pasado lo más terrible, había muerto. Ahora alguien la decía que estaba a su lado, ella que no se pudo despedir, decirle lo mucho que le quería y le necesitaba, había sido su compañero de juegos, de tantos momentos difíciles, ella siempre sensata evitando el peligro. Ahora que lo pensaba que deprisa había crecido, a partir de la enfermedad de su madre se había hecho mujer en el cuerpo de una niña de 7 años, su hermano prefirió vivir en sus sueños, esconder sus miedos en sus pesadillas y vivir muy deprisa y sin pensar, quizás por que sabía que nos dejaría pronto.

Ahora tenía que echar los espíritus de su casa, los buenos y los malos, pero no quería perder a su hermano, estuviera o no a su lado y sin embargo no tenía elección.
           

           


26 feb. 2012

La casa de los espíritus.

Maria estaba sentada en la barra de la cocina, mirando por la ventana, era su lugar favorito, en invierno el calorcito que provenía del radiador era tan reconfortante como el abrazo de su amante y eso la hacía sentirse muy bien.
 
            Sintió los golpes que venían de la escalera de madera que daba a las habitaciones, pero no giró la cabeza, el espíritu intentaba llamar su atención, pero la verdad es que María lograba ignorarle, nunca había intentado ponerse en contacto con el, sabía que existía y no le temía pero ella era una persona demasiado racional para hablar con un espíritu, a lo mejor ese era el problema, el intentar hacer que lo que ocurre a tu alrededor, no ocurre por que no esta científicamente demostrado.

            Intento recordar la primera vez que el espíritu se hizo notar en casa, pero le fue imposible buscar esa primera vez en que los golpes comenzaron, las sombras saltaban de un lado a otro o los aparatos eléctricos cobraron vida propia.

Poco a poco se fue dando cuenta, de que aquel espíritu la había acompañado desde hacía muchos años, revivió como lo hecho de su casa, consciente o inconscientemente y los resultados nefastos que tuvo en su vida.

María pensó en poner en orden sus pensamientos, quizás así consiguiera descubrir como empezó todo, intento ir recordando aquellos días en que el espíritu se aliaba con su pequeño.
Una noche en que iban a cenar, María había apagado los dibujos que el pequeño veía en el video, el video se volvía a encender y seguía la película en el mismo sitio donde María lo había apagado, lo apagaba y se encendía, siempre poniendo la película en el mismo sitio, hasta que opto por desenchufar el video. Era la hora de la cena y no estaba por la labor de dejar que un espíritu por muy simpático que fuera lo retrasara, noto como una brisa helada pasaba alrededor suyo para desaparecer, pero no le dio importancia, María nunca lo hacía, aquella sensación de tener a alguien más viviendo en casa, la transmitía un paz inexplicable, eso la avergonzaba, era como si en el fondo pudiera tener dentro de sí algo maligno, gracioso teniendo en cuenta que era incapaz de matar un insecto.
 
            No había duda de que era un espíritu juguetón, quizás fuera esa la razón por la que Maria nunca le temió o quizás fuera por que dejó de tener miedo el día en que consiguió sacarlos de sus pesadillas, el día que consiguió dormir, desde entonces dejo de recordar sus sueños, ¡Quizás no los tuviera! De cualquier manera lo prefería a seguir teniendo noche tras noche aquella pesadilla que la acompañaba desde la infancia.

Hubo otros episodios, como cuando la cadena de música se encendía a todo volumen a las 2 o 3 de la mañana, entonces María se enfadaba, por que le tocaba a ella bajar al salón para apagarla noche tras noche.
 
            Al espíritu la televisión le gustaba mucho y no digamos el video, María fue recordando tantas y tantas veces que se habían encendido, también aquella noche en la que se despertaron por el tremendo ruido que había en casa, como si hubiera una fiesta y la gente riera, hablara y se lo pasará genial, pero al encender la luz, sólo quedaba el balanceo de un cuadro al cual le habían sacado de una de las dos argollas que lo sujetaban.

            En su cerebro saltó un resorte, que diferente era al espíritu que ahora andaba por casa y cuanto daño estaba haciendo a su familia.
           
            Ahora ella podía hablar abiertamente del tema, pero hubo un tiempo en el que lo escondía, por miedo a que la llamarán loca, es curioso la facilidad que tenemos para llamar a alguien loco, el simple hecho de no entender su razonamiento, nos hace pensar que somos superiores, cuando realmente lo que padecemos es la ignoraría.

            El día en que María decidió echar al espíritu fue el día en que los niños la dijeron que por las noches las sombras les asustaban, entraban en sus habitaciones y saltaban de un lado a otro, eso no les gustaba, tampoco les gustaba que el ordenador se encendiera sólo y que cuando lo desconectaban de la luz, para que no lo pudiera encender el espíritu, los altavoces comenzaran a emitir ese zumbido, a María le parecía divertido por que se asemejaba a esas películas antiguas en las que los espíritus emitían ese ¡huuuuuuuu! – Sólo faltan las cadenas.- Solía decir María riendo, pero los niños no lo entendían y ella no quería que vivieran con miedo.
 
            Hecho sal alrededor de la casa, lo había oído en algún sitio aunque no estaba segura de donde, pero aún así llena de incredulidad, por que le parecía una tontuna, lo hizo, nunca supo si esa fue la causa real de que el espíritu se fuera, jamás volvió hacerlo, sufrió su ausencia y ahora ya no era capaz de saber cual era la solución, pero tenía que hacer algo o perdería aquello que más quería y el color oscuro se apodero de su vida y el miedo de su conciencia, el caos se apodero de su hogar, sólo había una solución, pero ¿sería peor el remedio que la enfermedad?

            

9 feb. 2012

PAZ EFÍMERA

                                     
   Imagino que conocéis esa sensación de paz, que a veces nos invade, son esos momentos en los que la soledad se muestras más amiga que nunca y nos permitimos pequeños lujos, escuchando alguna melodía que haga que nuestra imaginación vaya más haya, es un sentimiento de fortaleza, de capacidad, es la sensación de que todo es posible, que no hace falta esperar a mañana, hoy puedes comenzar la aventura, coger los pinceles y dejar que las musas lleven a tus manos la magia de crear y mientras la pintura se esparce por el cuadro, tu te sientes especial, por que piensas que ya todo es posible y que una vez el sentimiento anide en nosotros, aferrarnos a el para que no nos abandone jamás.
                                       
            Me sentía especial, feliz, dichosa, por la simple razón de existir de estar aquí, de saborear este precioso momento en paz, sin agobios, sin ruidos estridentes, sin preocupaciones, el mejor momento del día, en pleno éxtasis sonó el teléfono, me dije para mis adentro “Adiós a mi paz, a mi pintura y a mi felicidad”, aún así cogí el dichoso teléfono, que no dejaba de sonar.
                                               
-         Sí, ¿Quién es?
-         Soy yo, Maléfica, ya iba a colgar, por que pensaba que no estabas.
-         Estaba intentando empezar un cuadro. – Y si se que iba a colgar, no lo hubiera cogido.
-         ¿Ya ha vuelto tu musa?
-         Estaba entrando, cuando ha sonado el teléfono.
-         ¡Ha ya, hoy tampoco pintas!
-         Eso tu animando.
-         Lo que tienes que hacer es organizar tú blog, últimamente no me gusta nada lo que escribes, es súper deprimente.
-         Y tocando las narices. – Eso me pasa por no poner identificador de llamada.
-         No tesoro, lo que yo quiero es que no se te vaya la gente de aburrimiento, que se te apuntan tres y se borran dos y es que el blog necesita frescura.
-         Entonces escribiré sobre ti, aunque lo mismo me lo clasifican X.
-         Que sepas que no me ofendes, yo le daría un aire diferente, algo más chic.
-         Acepto ideas.
-         Estoy dispuesta ayudarte, a la Paca la vamos a dar un nuevo look.
-         Sí, y al Paparazzi lo ponemos músculos y le quitamos 30 años, no te fastidia.
-         De verdad, no te dejas ayudar y esos dos tiene tajo.
-         Y mucha mala leche, pero tampoco se puede contar todo.
-         Si es que te están minando, así esta tu casa de triste, si es que todo se pega.
-         A ti te ha dejado el novio y vienes a desfogarte conmigo ¿NO?
-         No, pero ayer hable con la Presley y me dijo que el día de la avería, cada vez que entraba en tu casa, estaba el hombre en la puerta, cuatro veces entró y los dos allí presentes, eso mina la energía.
-         ¡Vale son cotillas!
-         Pero mucho, nena y eso mina, que te lo digo yo.
-         Tu si que minas.
-         No has pensado en mudarte.
-         Pues la verdad es que desde que mi Lucero me enseño el lado positivo, yo hasta estoy agradecida.
-         No me fastidies, que tener dos cotillas todo el día en la mirilla, tiene un lado positivo, a no ser que sea para espantar a las visitas indeseadas
-         No mujer, aunque me estás dando unas ideas, a lo que me refiero es a que mi Lucero dice que no es pagable tener un guarda de seguridad las 24 horas del día vigilando.
-         Tu Lucero es un vendito, pero a lo que íbamos, podías hacer algo diferente, algún desnudo o algo así, el sexo siempre atrae a la gente.
-         Me estas sugiriendo un posado pactado conmigo misma, ¡Manda huevos!
-         No nena, tú no tienes físico.
-         ¡Pero existe el fotoshop!
-         Ni con eso.
-         ¡Que te tengo dicho de ser tan sincera! Con las amigas, no.
-         Pero si la sinceridad no mata.
-         Por que no estas cerca guapa, que si no, no lo cuentas.
-         Bueno ¿Entonces qué? Me haces unas fotos o te las haces tú y nos reímos todos, por lo menos alegrarías el panorama.
-         Pues mira lo mismo hago que voten, aunque si no ganarás no se que ibas a hacer con tu ego.
-         Soñar es gratis tesoro, pero ya me darás las gracias por innovar tu blog.
-         Mejor sigo con mis historias, que lo del interviú, es sólo para modelis y no para cuarentonas en horas bajas.
-         Como te gusta arrastrarte por el fango, no decías lo mismo cuando te hiciste las fotos de Punta Cana.
-         Las hicimos de coña, mi hermana tenía depre, por que los fotógrafos no la ofrecían el book.
-         Ni a ti tampoco.
-         Y dale, que estoy mayor.
-         Y blanda, que te las hiciste con ella.
-         Le daba vergüenza, era para animarla.
-         Sí la verdad es que es verte y pensar que no hay nada peor, pero bien que te luciste.
-         Mira se acabo, voy a pintar y a volver a mi paz si es que puedo, por que me has puesto a cien.
-         Justo lo que necesita tu blog, ¿Qué, te vas a volver a pintar desnuda?
-         ¡Adiós perturbada!
-         ¡Adiós estrecha!
 Y así me fastidió la tarde y la vuelta a la pintura, seguiré esperando las musas, si es que vuelven

GENGENBAH Y EL ENCANTO DE LO SENCILLO

Por la tarde llegamos a Gengenbach, un pueblecito de cuento que tiene un área de autocaravanas, super mona y cuidada, en pleno valle,...