He vuelto, ya se que soy vuestra pesadilla, pero con alguien tengo que desahogarme.
Valencia estaba preciosa y me lo he pasado genial, es lo que tiene viajar a lo grande y sabe mucho mejor cuando encima vas con los gastos pagados, por el jefe de mi Lucero que es un amor.
No penséis mal yo fui a buscar a mi Lucero, el jefe no estaba, sólo para que conste.
El viaje de vuelta lo hicimos en el Alaris, pero no teníamos asientos continuos, así que pensé en cambiárselo, el problema es que los dos estábamos en pasillo y nadie quiere dejar la ventana.
Según llegamos apareció la señora que ocupaba el asiento contiguo de mi Lucero, tendría unos 50 y tantos, con cara de pocos amigos, le dije que si me cambiaba el sitio, me miro con mala cara y regañadientes se cambió, pero en vez de sentarse en mi sitio, se sentó en el de ventanilla, justo cuando yo le iba a decir que se había equivocado, apareció un señor que de muy malos modos y con voz fuerte le dijo:
-¡A ver! Este es mi sitio, 8c y 8d.
-A mi, me lo han cambiado estos chicos- señalándonos con el dedo.
Yo tomé mi billete, para ver si me había equivocado y me temblaba la mano sólo de ver la mala leche que tenía la señora a la que le había pedido el cambio.
Antes de que dijera nada, mi lucero que está en todo, le dijo:
-Caballero este es el vagón nº9 no será ¿Qué se esta equivocando?
Miro su billete y dijo:
-Si el mío es el 8.
A todo esto yo ya le iba a decir a la señora que el asiento era el otro, cuando de repente comenzó a sonar una trompeta. Os lo juro de esas del ejercito y acto seguido el Himno Español, que yo soy muy, pero que muy patriota, pero me dio la sensación de que Franco iba a entrar en cualquier momento en el vagón.
Era el móvil de la señora, a mi me empezaban a correr los sudores de la muerte, sobre todo cuando se puso a hablar a grito pelao, dando ordenes a diestro y siniestro por el móvil.
Yo la miraba y le decía a mí Lucero:
-Le veo cara de bruja.
-Es que tiene cara de bruja.
-A ver como le digo yo que ese no es mi sitio, está se levanta me da dos leches y me lo cambia.
-No digas nada, a ver si no viene la persona de ese asiento.
A esto que entra un señor con bigote, ve a la señora sentada en su sitio, como está habla por teléfono, se queda esperando de pie a que termine.
Yo cojo mis cosas y le digo a mi chico:
-No puedo con la tensión, voy a confesar.
-Espera a ver que pasa.
-Es que el señor no se sienta.
El tiempo parecía que no pasaba.
Suena el móvil del señor, los dos hablan por teléfono y el tren cierra las puertas.
El señor se sienta, sin dejar de mirar a la señora, que termina de hablar por el móvil.
Yo no dejaba de mirar atrás con el abrigo y el bolso en las manos, esperando el momento en que se pusieran a discutir, de quien demonios era el sitio.
Cuando el hombre iba a hablar, la trompeta otra vez, a todo meter, eso sí, la señora que la deja tocar y a mitad del Himno nacional descuelga, otros 5 minutos de poner firme al pobre que estuviera al otro lado del teléfono.
El hombre abre su periódico y se pone a leer con resignación, mirando de reojo al sargento que le ha robado el sitio, pero no dijo nada y así llegamos a Madrid.
La bruja no se entero que le había quitado el sitio al hombre y el hombre no dejo de mirarla como pensando, que morro le ha echado la señora.
Creo que me estoy haciendo una bruja y no buena precisamente.
Mi grado de maldad se esta disparando a niveles realmente preocupantes.
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Que la cita con el bombero fuera un exito, no era de extrañar, Maria andaba algo más que necesitada, pero como no tenía a quien contarlo y esto era como para contarselo a alguien, se fue al spsicologo, con la escusa del suicidio, del que salio con el consejo del gimnasio, donde además de amigas, encontro lo que nunca se hubiese imaginado.
Después de una fantástica cena y más copas de las debidas, llegaron a casa de María y fue cerrar la puerta y comenzar el cortejo.
Maria nota el aliento calido en su cuello, su bello se eriza y reprime un suspiro, las manos de su amante trabajan con agilidad y maestría, van desabrochando botón a botón su blusa, que cae al suelo.
María escucha el latido de su corazón, le sentía tan vivo, tiene dudas esta haciendo lo correcto, pero lo desea, desea sentirse amada, sentirse deseada.
Su amante continua el ritual dejándola desnuda, apretando su cuerpo contra la pared, los besos han dejado de ser dulces, ahora es la pasión la que los domina, las caricias suaves desaparecen, como si las manos quisieran atravesar la piel para poder fundirse con su cuerpo.
Maria abre los ojos y piensa debo parar, tengo que parar, pero no es capaz de articular palabra y mucho menos de empujar el cuerpo de su amante, que la agarra con fuerza llevándola hacía la cama.
Caen los cuerpos sobre las sabanas, su amante le sujeta las manos y vuelve a besarla en labios, cuello y se detiene en su pecho, su lengua despierta sus pezones que se iergen altivos y desafiantes.
El cuerpo de Maria se arquea, como si quiera entregarse más aún, su amante lo recibe con gratitud y desliza su boca, buscando entres las piernas su sexo, el placer inunda el cuerpo de Maria, siente como se abre lo más profundo de su ser y se deja llevar, ya no quiere resistirse, quiere participar, hacer sentir lo mismo que siente y busca el cuerpo de su amante cubriéndolo de besos y caricias, los cuerpos fusionados se estremecen ante una pasión que los desborda y terminan quedando extenuados.
La luz del sol entra por la ventana, Maria se despierta, al lado el cuerpo de su amante, se levanta y entra en el baño, se refresca la cara, le duele la cabeza, la noche anterior bebió demasiado, aunque no lo suficiente como para olvidar todo lo que ocurrió. Se lava la cara y se mira al espejo, se pregunta que es lo que ha hecho, se tapa la cara con las manos, como si se avergonzara de si misma, pero piensa - ¿Por qué me siento así? Ya no estoy casada, el se fue con otra, no le importo los quince años que habíamos compartido. El ultimo año de mi vida a sido una pesadilla, estaba sola, sin trabajo, ni amigos, ni siquiera tengo familia.
Sale del baño y se pone una bata, se queda mirando el cuerpo desnudo de su amante, es más joven que ella, pero no la importa, ahora ha decidido que comienza su nueva vida, una vida abierta a los sentidos y a las sensaciones.
Se despierta su amante y le dice:
-¿Qué haces?
-Mirarte, eres preciosa – responde Maria
-Gracias, me encanta que me levante con piropos, aunque me estalle la cabeza.
-Bebimos demasiado.
-De otra manera no habría conseguido arrastrarte a la cama.
-Es que nunca pensé que una mujer me podría proporcionar tanto placer.
-Eso es por que no lo habías probado.
Maria sonrió, se acercó a Silvia y comenzó a besarla….
Os dejo hasta el lunes, ya que me hoy me voy a Valencia, de fiesta , fiesta...
Maria miraba al espejo con su nueva sonrisa, el gimnasio no se notaba en absoluto, de cualquier manera se veía muy bien, pero ella no iba por hacer ejercicio, si no por hacer amigas y amigos, fue uno de los consejos que le dio su spsicologo, después de aquel intento de suicidio para olvidar, pensó que era inútil hasta para suicidarse.
El spsicologo la dijo, que era bueno que recordara aquel día para que jamás lo volviera a intentar y Maria cuando veía que su sonrisa se borraba, recordaba el bochorno que paso aquel fatídico día.
Un día lluvioso, en el que Maria se levanto de la cama con una extraña sensación de vacío, habían pasado ya tres meses desde que firmo el divorcio y casi un año desde que su marido la abandonará por otra mujer, sin amigas, sin trabajo, sin familia.
Toda mi vida entregada a él, ahora me doy cuenta de que tonta he sido y de cuanto me he perdido se repetía una y otra vez, de repente una idea acudió a su bonita cabeza y muy dispuesta se fue hasta la habitación, dispuesta a cumplirla, abrió el bote de pastillas y se tomo la primera, fue a buscar más agua y se tomo la segunda, cuando buscaba la tercera.
-¡Ostras no tengo más!, seguro que tengo en la cocina.
Miro en todos los cajones y armarios de la casa, pero nada, ni una aspirina.
-¿Qué hago yo ahora como me suicido? El gas, buena idea, el gas será mi salvación.
Al cabo de media hora estaba dormida como una marmota, con la cabeza apoyada encima de la mesa de la cocina y hora y media después un timbrazo la despertó.
-¿Quién será? Y lo más importante, ¿por que sigo viva?
Se levantó y abrió la puerta sin preguntar.
-Buenas soy la presidenta de la comunidad, quería decirla que ya han arreglado la avería del gas y puede usted utilizarlo.
-¿Avería?
-Si ayer por la noche, la vecina del quinto casi muere por un escape, pero no se preocupe que por suerte no paso nada y todo esta arreglado, se imagina si llega a encender cualquier cosa el edificio hubiera saltado por los aires.
-Si una autentica tragedia. Se despidió y cerró la puerta dándose unos cabezazos contra la pared.
-¡Adiós al gas! No había pensado que podría matar a alguien más, pero y ahora ¿qué?
Cortarse las venas, esa era la solución, no habría efectos colaterales, -busco entre las cajas de la mudanza que en tres meses no se había dignado a colocar, ni una cuchilla, si es que ya ni se depilaba, se miró las piernas horrorizada, los pelos eran de una largo preocupante, en sus axilas podría llevar trenzas y la zona del pubis parecía el amazonas en sus mejores tiempos.
-Tengo que hacerme la cera, ¿como he podido llegar a esto?
Después de estar una hora quitando la gran mata de pelo que cubría su cuerpo, se duchó, esto parece otra cosa, no hay color, ahora hasta parezco una mujer, pensó
Tenía el cuchillo en sus manos, intento un primer corte pero, nada, entre que le daba miedo apretar y que ese cuchillo no cortaba ni mantequilla, la cosa se hacía difícil.
-A bocados tendría mejores resultados- se dijo en voz alta.
La verdad es que era la peor de sus tres ideas, no se atrevía ir sólo a hacerse los análisis, cuanto más a cortarse ella misma a si misma.
-Me tiro por la ventana, si esa era una buena idea, llovía a mares y no había casi gente por la calle.
Se fue a la ventana, la abrió se sentó y sin pensárselo dos veces se lanzó al vacío.
Para colmo de males su camisón holgadito de seda natural, muy resistente por cierto, se quedó enganchado en un saliente de metal que sobresalía en la fachada.
María agitaba sus piernas, para conseguir soltarse, pero nada de nada.
El vecino del segundo la vio por la ventana y no tardo en avisar a los bomberos, ya que el por más que lo intentó no podía llegar a ella.
El espectáculo hizo que la calle se llenará de vecinos cotillos, dispuestos a ver las mini braguitas que llevaba.
Cuando llegaron los bomberos María se sentía feliz, no solo por que la ayudarán a dejar el espectáculo que sin querer estaba dando, sino por que fue lo mejor de la noche.
Tres auténticos mocetones subieron por la escalera, cual cuento de hadas la desengancharon y uno de ellos la cogió como un saquito de patatas y la dejo en el mismito suelo.
-¿Qué es lo que ha ocurrido?
-Se calló una prenda por la ventana e intente cogerla. No quería decirla verdad, la llevarían a un hospital spsquiatrico y no estaba por la labor.
-No sabe que ese tipo de cosas suele ser muy peligroso.
-Ahora sí.
-Bien pues tenga mas cuidado la próxima vez, ¡adiós!
-Perdón no se pueden ir, no me pueden dejar así, vamos quiero decir que no tengo llaves de casa.
Uno de ellos, el más madurito subió con ella y le abrió la puerta con una tarjetita en unos segundos.
Ella le miró, estaba empapada y sus pezones sobresalían como misiles en una lanzadera, le dijo:
-Muchas gracias por todo.
-No hay de qué, aunque tenga más cuidado, podía haber dado un disgusto a su familia.
-No tengo familia.
-Vaya, pues a sus amigos.
-No tengo amigos.
-¿Seguro que buscaba una prenda?
-Sí lo que no sabía era que prenda me faltaba.
-Y ahora lo sabe.
-Estoy más que segura- le contesto en tono intimo y seductor.
-Me paso a las 12:00 cuando termine el servicio, para ver como se encuentra.
-Me encantará volver a verle.
Cerró la puerta y fue en ese gusto momento cuando decidió, que su momento no había llegado y que le gustara o no tendría que vivir, aunque después de pensar que había conseguido una cita con un bombero, estaba claro tenía que vivir, aunque solo fuera para contarlo.
No os olvideis las quejas pinchado en el globito rosa.
Con Manuela viviendo aquí en esta mi comunidad, la emoción no cesa nunca, sin ir más lejos, venía yo tranquilita y feliz con mi carrito de la compra, cuando vi pasar a toda leche un coche de policía, detrás dos coches más y yo no pude por menos que exclamar:
-Tuerce en mi calle, tuerce en mi calle.
El coche torció en mi calle.
-Va pa mi casa, va pa mi casa.
El coche se paró en la entradita misma de la finca.
- Entra en mi patio, entra en mi patio.
Efectivamente, Bingo allí mismito estaban entrando 5 apuestos y galantes policías, que hay que ver como ha mejorado el cuerpo y una mujer policía, la distinguí por la coleta.
En esto que me para una vecina.
-¡Odry!
-¡Hola Pepa! ¿Qué tal mujer?
-Bien. Hay andamos tirando, oye te puedo hacer una pregunta.
-Pues claro mujer- si me la iba a hacer de todas las maneras.
-¿En tú patio han puesto una comisaría?
-¿En mi patio?
-Si mujer, como siempre hay dos o tres coches en la puerta, me ha dicho mi vecina, eso es que han puesto una comisaría, que la verdad no nos vendría nada más.
-No mujer, es que vienen a ver a Manuela, que no puede vivir sin ellos.
La mujer se quedo mirando sin entender absolutamente nada, pero sin atreverse a decir nada más, ya que yo había dado por concluida la conversación, por ver que es lo que Manuela había echo esta vez.
Cuando entre por la puerta del patio, vi a los mocetones, discutiendo con Manuela, que estaba situada en la ventana de la cocina, por que sabe que si sale, la detienen claro, y ella es guerrera, pero no tonta, con todos los juicios que tiene a sus espaldas, podría hacer un master en derecho.
-¡Manuela abre!- dice uno de los policías.
-Que no, que me detienes, no abro sin una orden judicial.- contesta Manuela.
-¡Venga Manuela, abre!
-No que la última vez me pegasteis, maltratadores, cuando yo soy la victima, no tenéis vergüenza, con todas las mujeres maltratadas que hay, y tener que venir a molestar a una pobre e indefensa mujer.
-¡Coño con la indefensa! Si la última detención tuvimos que meterla entre seis en el coche y nos costo, pues no es burra ni na la tía.- le decía un policía a otro.
-¡Cuidadito, que te he oído! Dame el número de tu placa que te voy a empapelar, maltratador, hijos de puuuuuuuuu, maricones, desgraciaos, sois la vergüenza de los funcionarios, es por vosotros por los que tenemos mala reputación, que por no trabajar, os pasáis la vida en este patio.
-¡Tocate los huevos! Y lo dice ella que es funcionaria en montes y jardines de Madrid y lleva 4 años sin ir a trabajar, por que no le da la gana y encima está liada con el jefe, que tampoco va, por que se pasa todas las mañanas dale que te pego con ella, tomando cañitas, que así nos la deja.-Le decía mi vecino el paparrazi a un policía.
-¡Venga Manuela!, ábreme a mí que estos son unos brutos, pero yo solo quiero hablar con tigo mujer- dijo la única chica policía.
-¡He dicho que no!
-Ofrécele un Johnnie walter, ya veras como sale.-Le decía un policía a otro descojonandose de risa.
Manuela muy indignada cerró la ventana de la cocina y bajo la persiana.
-Bueno tú verás, pero como tenga que volver, te detengo aunque tenga que tirar la puerta, le dijo el policía más viejo.
Se batieron en retirada y yo le pregunté al Paparrazi.
-¿Qué ha pasado está vez?
-Pues he tenido que llamar, por que estaba delante de la cámara cabreada como una mona insultándome y quitándose la ropa y como tenía que sacar a la perrita he dicho o llamó o está me viola o me mata según la dé.
-Si la cámara es de juguete.
-Si pero ella no lo sabe y yo no pienso contárselo, tú sabes lo que llevo ahorrado en revistas porno.
-No me fastidie, esto es muy a menudo.
-Pues en la última semana 4 veces y estamos a viernes.
-Qué día falto.
-No, ella no falto, fui yo es que tenía que ir al médico, pero me lo contó la vecina de abajo, por lo visto casi hace un integral, se dejo el tanga.
-El negro o el rojo-Son los que muestra más frecuentemente.
-Iba discreta el negro.
-Pues mire usted, que no me había enterado, y todos lo días ha venido la policía, por que no me ha dicho nada la niña, que se pasa la vida en el patio.
-No, por que si no me lo pierdo, pero hoy la mujer me ha dicho o llamas o llamo y he tenido que llamar.
La verdad es que me pierdo lo mejor, por que poco después vino mi vecina la de Cuenca y me dijo que Manuela, había estado sembrá, los vecinos se habían sentado enfrente, para ver mejor el striptis, hubo apuestas y todo, faltaba poco para el integral, hasta que Paquita, le grito que la policía estaba en camino.
En fin mientras la de por destape y no por atizarnos la cosa no ira mal, pero la verdad es que me gustaría que se mudara, para poder descansar un poco, por que entre juicios, insultos, gritos, amenazas, agresiones, despiporres varios una no gana para disgustos.
Se que os es difícil creerme, pero os aseguro que todo lo que cuento en este blog esta basado en hechos reales, mi imaginación no es tan buena.
¡Ha! Ya sabéis si queréis ponerme verde al globito rosa.
Hacia mucho tiempo que yo no aparecía por la casa que tienen mis padres en el campo y este viernes nos acercamos a verlos.
Coincidí con mis primas y la mujer de mi primo y decidimos irnos de juerga, sólo las chicas.
Una vez restauraditas (ósea se con más pintura que un cuadro de Barceló) y minifaldas a tutiplé que todavía queda algo de pierna que lucir y más de noche y con botas que apenas se ve carne y a la en marcha, paramos en el pueblo, para ver algunos conocidos y tomar una cervecilla y luego como la marcha brillaba por su ausencia decidimos irnos.
-¿Dónde vamos?- Dijo Lí
-En esta zona no hay mucho donde elegir, así que mejor vamos a la ciudad. Dijo Rechel
-¡Pues en marcha!
Como hacía tiempo que no nos veiamos, aprovechamos el viaje para ponernos al día, menos mi prima Li todas tenemos hijos, al cual más bestia parda lo vamos a negar, así que teníamos conversación para rato.
Llevábamos 15 minutos en marcha cuando mi prima Li (era la que conducía) pegó un frenazo que a poco me plato encima el tanque.
-¿Un tanque? ¡Contra! ¿Qué hace un tanque en medio de la carretera? ¿De dónde sale?- comente atónita
-No tengo ni idea- dijo Rechel alucinadita.
-¡Un golpe de estado! Esto es un golpe de estado- dijo Betti
-¿Cómo va a ser un golpe de estado? Tía como te pasas -le decía Mari.
A todo esto un tío con la cara negra de betún, vestido de militar y un peazo de arma en las manos, dio un golpe en mi ventanilla, por sorpresa.
Los gritos, los tuvieron que oír hasta en Madrid, como poco a pesar de los doscientos kilómetros.
-¡Nena arranca! Que esto es una emboscada- Decía Mari.
-¿Cómo quieres que arranque si tengo un tanque delante?- le contestaba Li al borde de un ataque de nervios.
-¿Pero, cuando hemos entrado en guerra? Que es que no me entero de nada- Decía Betti.
Yo la verdad es que no podía pronunciar palabra, andaba agarrada a la puerta para que el individuo que nos hablaba no pudiera abrirla, hacía gestos con las manos, y yo pensaba que eso iba a ser nuestro fin.
Comenzaron a aparecer más tíos vestidos y pintados igual y lo que es peor armados hasta los dientes.
Mis primas no dejaban de gritar, tipo peli de terror, Betti lloraba como una magdalena despidiéndose de todas y lo creáis o no de puro nerviosa que estaba, abrí la puerta, salí del coche y le atice un guantazo al tío que me hacia gestos. Mientras le gritaba
-¿Pero que es esto? Si nos van a matar háganlo ya, no ve que les va a dar algo.
-No era nuestra intención- Me decía el pobre, mientras se tocaba la mejilla, por el mamporro.
-¡Pues ya está quitando el tanque de hay!
-Si eso es lo que intentaba decirla que necesitábamos que se retirara a un lado ya que los árboles impiden que pueda maniobrar el tanque.
-¡El tanque no pasa, el tanque no pasa! Repetía yo a tono de burla-¡No han probado a ir en coche como todo el mundo, que es viernes, donde leches van con un tanque! que ya han terminado los carnavales.
-Pues a unas maniobras nocturnas.
-¡Maniobras! ¿En esta zona?
-Están ustedes en medio de un campo de tiro. Dijo el pobre.
Meto la cabeza en el coche, y le digo a mi prima Li que tenía los ojos fuera de sus orbitas.
-¿Dónde nos has metido criatura? Que estamos en un campo de tiro. ¿Esto es lo que entiendes tú por marcha? mira que te gusta a ti un uniforme.
-¡No me jodas! Si es que hace años que no vengo por aquí.
-Se nota reina, se nota. Saque la cabeza, puse la mejor de mis sonrisas, gracias a Dios que era de noche y la capa de titan lux titán sport no dejaban ver mis patas de gallo.
-Mire usted, creo que ha habido un mal entendido.
A todo esto aparece un land robert, paró y salio un señor que tenía muchas chapitas de colorinches pegadas en las solapas.
-¡Gómez, que coño pasa! Llevamos un retraso del copón, ¿por qué no se mueve el tanque?
-¡Mi brigada! Hemos tenido un problema, este coche no dejaba maniobrar el tanque.
-Y se puede saber ¿Qué hace aquí este coche? Lo decía mientras metía su cabeza por la ventanilla
-¡son mujeres! ¿Qué se pensaban ustedes que iban ha hacer esta noche una juerga flamenca?
-No mi brigada, no las conocemos, no sabemos por que están aquí.
El señor de los pines me miró, se acercó.
-¿Y usted, quien es y que hace aquí señorita?
-Pues no se lo va usted a creer, pero nos hemos perdido.
-¡Perdido! Dio un bocinado que casi me hago pipi, luego bajo la voz y volvió a decir ¿perdido?
-Si señor- ya me estaba tocando las narices, el gritón-Nos hemos perdido, ¿Es que usted no se ha perdido nunca?
-Si señorita, pero no dentro de un campo de tiro, ¿Se hace usted a la idea de lo peligroso que es?
- Pues ya me voy haciendo, no se crea usted, pero, ha sido sin querer, como usted comprenderá, con esta facha lo último que yo quería visitar esta noche es un campo de tiro.
El hombre me miro de arriba abajo
-¿Cómo han conseguido pasar si toda la zona esta alambrada?
-Eso mejor que lo responda mi prima.
-¡Su prima!
-Si señor, mi prima, es la que conducía.
-Dígale a su prima que salga del coche.
-¡Yo no salgo que me detiene!- decía Li desde dentro a gritos.
-¡Aquí no se detiene a nadie señorita!
-Sal nena que este nos hace un consejo de guerra.
Salió del coche y el señor se la acerco.
-¿Es que no ha visto las alambradas?
-Pues no señor, no había alambradas.
-Este se va a enterar. Cogio un walki talkie.
-¡Benitez! Pego un grito que nos hizo retroceder a todos.
-Señor, se oia a trabes del aparato.
-Después de pasar los camiones han cerrado ustedes todos los accesos ¿verdad?
-Claro mi Brigada
-Entonces me quiere decir ¿Por qué hay un coche con cinco señoritas en el campo de maniobras?
-¿Un coche con cinco señoritas? ¿dónde?
-¡Aquí mismo!
-Se la abran saltado.
-Usted si que va a saltar, Benítez, ¡Pero por los aires! ¡Venga ahora mismo al sector 3!
Al cabo de unos minutos aparecieron las luces de otro coche. Un señor con bigote salio y se dirigió al chillón de las chapitas.
-Todo comprobado, las alambradas están en su sitio.
-Entonces como me explica esto- señalando al coche y a mis primas que también habían salido del coche, por que aunque la situación había comenzado mal, en estos momentos, había una soltera y dos divorciadas.
-La han saltado, no me cabe duda.
-Por si no se han dado cuenta esto es un citroen c3, no el badmovíl.-Se me escapó en plan sarcástico.
-¡Benítez! Que la chica tiene razón.
-Lo volveré a comprobar.
-¡He, he espere que lo acompañamos, y así ya nos vamos y no molestamos mas, que estos señores tienen cosas que hacer! Dije yo que veía me quedaba ahí toda la noche ¡Buenas noches y encantada! ¡Ah!, siento lo del tortazo.
-¿Dónde van ustedes? Volvió a gritar el señor de las chapitas, que me estaba cayendo de un gordo.
-¿No querrá usted que nos quedemos aquí?
-Pues no, estoy deseando que desaparezcan, pero no pueden andar por hay, que parece que no se enteran que esto es un campo de tiro y estamos en plenas maniobras, ¡Gómez! Avise a los del otro bando, que un coche se ha colado y que va escoltado, que paren de momento las maniobras hasta nueva orden.
Nos metimos en el coche corriendo y seguimos al vehículo militar hasta la carretera principal.
Decidimos que aquello no nos iba a estropear la noche y además todas necesitábamos una copa.
-Nena fíjate bien y ves con calma, por que parece que hay algo de niebla. Le dije a la pobre de Lí
Ahora si que teníamos tema de conversación para aburrir, pero estaba visto que esa no iba a ser nuestra noche, apenas veinte minutos de marcha y de repente más niebla.
Li cada vez bajaba más la velocidad, cualquiera de nosotras andando iría más rápida.
-A mi la niebla me da un poco de cosa- dijo Betti.
-No empieces Betti, que al final terminamos todas acojonadas, Li vete despacio. Le dijo Mari.
-Ya, pero no puedo ir más despacio, a no ser que me pare-Contesto Lí.
-No, aquí en medio del campo y con esta niebla, no se para, tú mi niña sigue, que solo quedan unos kilómetros- le dije yo.
-Pues la niebla es cada vez más espesa, dijo Rechel.
-¡Mira allí! Dijo Mari
-¿Dónde?
-Delante, debajo de la niebla, hay dos luces rojas.
-¡A que son Marcianos!
-No me jodas, lo que me faltaba una nave espacial, aparcando en medio de la carretera, dejaros de gilipolleces- les dije enfadada.
-¡Para Lí que las luces se acercan!
-¡Pues es verdad, dos luces rojas!
-¡Dios mío, que echo yo para merecer esto! Decía Li desesperada.
-Deja a Dios en paz, que eres atea y si damos la vuelta.
-No, Nos han visto.
-¿Quién?
-¡Los marcianos! ¿Quien va a ser? Nos están haciendo señas con las manos, no los ves-decía yo desesperada.
-¡Hostias! Es verdad están moviendo los brazos.
-¡No me jodas! Exclamo Li de repente -Estamos siguiendo un camión fumigadora.
Solo cuando estábamos justito, justito detrás del camión, es cuando nos dimos cuenta, y pudimos ver el cañón que iba soltando el polvo para fumigar y un señor en plan desesperado que ya no sabía como hacernos las señas para que lo adelantáramos.
Menos juerga tuvimos de todo, así que noches como esta una tarda en olvidarlas.
En mi nueva casa si quieres dejar un mensaje pincha en el globito de arriba o en el título y al final de la historia salen los comentarios.
Dicho lo cual paso a contaros mis nuevas desventuras blogueras.
desastrosa y sin remedio lo habeís visto escrito en mi descripción, por razones obvias que paso a detallar.
Después de publicar el blog en el cual contaba mis desventuras con la informática, Cruela, maravillosa como siempre, tuvo a bien echarme una manita y se ofreció a decorar y modernizar un poquito mi blog, ¡Como lo vería la muchacha!
En fin que un día busco mi blog en google como siempre, por que no lo sabía hacer de otra forma. ¡Sí, ya lo se! Soy un besugo, pero me era cómodo, una vez allí accedí y lo que vi. Me gusto, me había decorado la casa como un cuentecito, así que andaba yo babeando dispuesta a acceder a mi nuevo blog, cuando:
-¡HO, HO! ¿Dónde está el acceso?-Si ya sabía yo que esto no podía ser tan bonito- Pensaba yo para mis adentros. Pobre de Cruela, mira que de vez en cuando me lee y ya dejo yo pistas de lo terrible que soy yo para estas cosas, pero seguro que piensa que exagero, ¡Que maja!
-Pues a ver como me las arreglo para entrar, diez minutos más tarde, después de haber tocado en todas las pestañitas del blog, ya empezaba a maldecir. ¿Quién me mandaría a mí? Si es que la pobre no sabe con que animalita está tratando.
Cinco minutos más tarde
-¿Y cómo demonios público yo ahora?- Ya ni para mis adentros ni nada, hablando sola.
Volvía a darle y me decía que se estaba cargando, 15 minutos lleva cargándose, -yo si que me lo voy a cargar.
-Esto a sido una venganza, por lo mal que escribo, como si la estuviera viendo, Cru se ha dicho está no da más la tabarra, haber como entra ahora y me quita la pestañita de acceso.
Le mando un mensaje, intento que no se note mi desesperación, como de broma, para que no se vea lo zoquete que soy.
Cru, muy bonita la casa, estoy encantada, pero no puedo acceder, ja ja ja ja.
Pero no recibí contestación, así que en un alarde de valentía decidí pensar. Si, se que os cuesta creerme, pero pensé, me dije a ver guapetona si cuando públicas un blog te mandan un correo a lo mejor si entras en el correo, puedes acceder al blog, y así lo hice, una vez en el correo, vi. Que no podía acceder al blog, así que no me quedo más remedio que volver a pensar.
-¡Venga! un esfuerzo más que tú puedes me animaba a mi misma, pero no a quien quería engañar mi cerebro no da para mucho, aunque a veces la chispa surge y ¡Vuala! Que no se si se escribe a si. Lo encontré podía acceder y estaba dentro y podía publicar, que maja es Cruela, volví a pensar después de todas las maldiciones que la había echado y que no debo relatar, por que aún tiene mi contraseña.
Pero las cosas no quedaron ahí, un día más tarde volví a mi blog, por si alguna, había pasado por allí y me contaba algo de mi nuevo look.
-¡Sorpresa! Lo había vuelto cambiar y esta vez estaba muchísimo más mono, que la primera, me gusto, pero está era yo mismita, había captado lo mejor de mí.
-¡Que maja! Con el acceso allí mismito, para que no tuviera que complicarme la vida, madre mía, tenía la misma sensación que, cuando un día vuelves agotada del trabajo y esperas que tú casa esté patas arriba y cuando entras todo está ordenado en su sitio y como a ti te gusta, que te quieres comer a besos al que lo ha hecho y hacerle un regalo de los caros, que luego no lo haces, por que no tienes un duro, que si lo tuvieras, también tendrías mujer de la limpieza, que te dejaría así la casa todos los diitas.
Después de disfrutar, viendo mi casita impecable fui al final del blog a ver si había comentarios.
-¡Ho, HO! Ya estamos otra vez, no pueden dejarme comentarios, no hay manera de acceder- volvía yo a pensar para mis adentros
Lo intente todos 10 minutos sin saber que demonios estaba pasando, calentándome una vez más, por momentos, hasta que exclame:
-Ni contraseña, ni leches, -me puse a la altura de Dante en sus mejores momentos.
- ¡Claro! ¡Como empezaba a tener seguidores! ¡Si que son 6, sólo seis! ¡Pero fieles que lo se yo!, que aunque no me dejen comentarios están ahí, y ella viendo peligrar su reinado, ha pensado ¡te vas a enterar! ¡Has entrado, sí, pero a ver quien comenta lista!
A puntito mismo que la niña del exorcista que hay dentro de mi saliera, que aunque no lo creáis después de lo leído, todavía no había salido.
Pincho sin querer en el globito rosa y ¡Vuala! Otra vez se abre y allí mismito, estaban los comentarios, entre ellos uno que me decía:
-He tenido algún problemilla para que se quedaran publicados lo comentarios así que pincha en el globo, para acceder.
Se me caía la cara de vergüenza, como había podido pensar así de Cruela, ella que me había dejado el blog como la patena, ella que se había ofrecido de corazón y yo me sentía fatal ¿cómo podía haber dudado de una persona tan cariñosa, amable, simpática?
-¿He arreglado ya todo lo que he contado, o tengo que hacer más la pelota? Por que no es por nada, pero Cru sigue teniendo mi contraseña.
A propósito esa es otra, la pobre me lo deja como para retrasados el acceso y voy entro pongo mi usuario y marco mi contraseña.
¡CONTRASEÑA ERRONEA!
-¡Contraseña errónea! Me he debido de equivocar, tecleo de nuevo.
¡CONTRASEÑA ERRONEA!
-Debo de estar marcando algo mal. Con mucha calma marco de nuevo.
¡CONTRASEÑA ERRONEA!
-¡Caguen en la leche! Y me puse en lo peor, ¿A qué me ha cambiado la contraseña?
Que no la valía con decorar, que también me lo va a escribir, pero en que manos me he puesto, no me lo puedo creer, yo que pensaba que era un encanto. Si ya me lo decía mi madre, no te fíes de la gente de Internet, que salen muchas cosas malas en los telediarios.
Me voy a la página de Google entro en Gmail, meto los datos.
CONTRASEÑA ERRONEA
-¿Qué también se ha adueñado de mi correo? Y ahora que hago yo, que nunca me acuerdo de la dichosa preguntita que te ponen, para cuando no te acuerdas de tu contraseña, poder entrar, ni cual es la pregunta, ni cual la respuesta.
Al borde de la desesperación y sin que me quedarán más insultos, maldiciones y demás que hacerle a la pobre muchacha, que le debieron de pitar los oídos, apunto de perder el tímpano.
Volví a la página del blog pinché puse el usuario y me dije -¿No será que tienes las teclas mayúsculas?
Efectivamente y para mi VERGÜENZA así era, me dejo acceder sin ningún problema, de ahí, que pida disculpas públicamente a mi CRUELA DEL ALMA, esa mujer incansable, cariñosa, buena, una santa mujer, divertida, dispuesta a ayudar siempre a una amiga, y que no hay que olvidar, aún tiene mi contraseña y acceso a toditas mis cosas, no se si he hecho la pelota lo suficiente, o me queda algo de penitencia, me pongo en manos del señor(aunque no soy muy creyente) por que una vez publicado esto, espero reaccione como solo ella es capaz, con buen humor y buen rollito.
Yo aunque no lo parezca soy buena gente, mal pensada ¡Sí! No nos vamos a engañar, pero con buen fondo, muy en el fondo, pero bueno.
La casa me la ha reedecorado Cruela y yo que soy una únitil no era capaz de acceder, por que no me dejaba desde la página principal, un sólo día en manos de Cruela y ya no me reconoce, soy penosa.
Pero aun asi aqui va mi historia para hoy.
Hace muchos años en un viaje a Andorra que hicimos mi Lucero y yo conocimos a unos jóvenes de Gijón la mar de raritos, pero como nosotros estamos acostumbrados a tratar con todo tipo de animales, entre otra cosa por que somos unos gansos, pues nada amigos íntimos.
Caminito de Gijón íbamos mi Lucero, su hermana con su chico y yo, de madrugada una Semana Santa.
La casa de nuestra amiga, era antigua, muy antigua, su madre hacía muchos años que había muerto y parecía un mausoleo, en su honor.
En nuestra habitación había fotos de los antepasados de sus antepasados, con cientos de vírgenes y un pedazo de Cristo encima de la cama, con toditos sus detalles, sangre, espinas, me mareo solo de recordarlo, pobre hombre, ahora entiendo de donde sale lo de ¡esta echo un Cristo!
-¡Nena!- me llamo mi cuñada en cuantito se fueron a su casa, ya que esta era la de su padre.
-¿Qué pasa Hellen?- le conteste
-Que esta gente es muy rarita, en la habitación, hay fotos de un montón de muertos y algunos creo que nos miran.
-Pero mujer es que es la casa de su padre, ya saber las personas mayores.
-¿No serán asesinos en serie?
-¡Hellen, que fuerte! ¿Como puedes dudar de esa gente, si son unos amores?
-¿Por qué tienen la casa llena de fotos de difuntos? ¿Quizás?
-Nena que son familiares.
-Pues mejor me lo pones, que no les queda uno.
-Anda, arreglate y vamos que nos esperan para comer.
El día fue muy agradable comimos en un lugar típico asturiano, dimos una vuelta por el paseo, anduvimos por la playa y terminamos con tapeo, como estábamos cansados nos fuimos pronto a dormir.
-Nene, acércate que no muerdo-Le decía yo a mi Lucero en plan juguetona.
-¡Odry, no puedo!
-¿Qué es lo que no puedes?
-Nada, no puedo nada, la difunta, me está mirando.
-No me fastidies.
-Pa mi, que nos puede ver.
-No seas paranoico.
-Tú fíjate.
-Ostras, que me estas sugestionando.
Al día siguiente fuimos a comer al campo, bebimos sidra y lo pasamos genial, después de la siestecita en el campo, nos fuimos a arreglar para ir a una playa de la que nos habían hablado nuestros amigos y querían que conociéramos y luego de marchita, por Gijón.
Había que vernos a mi Hellen y a mi vestiditas las dos con unos monos ajustadísimos de licra, que yo como modistilla que soy, había copiado de una revista de alta costura, además de unas botas y cinturones monisimos, maquilladas como puertas y melena al viento.
Por lo visto era una playa virgen a la cual solo se podía acceder andando, así que dejamos los coches en una calle y comenzamos a andar, de una camino de tierra para coches pasamos a un sendero y de un sendero a la selva virgen.
-¡Nena!
-¿Qué pasa Hellen?
-¿Seguro que este sabe donde va?
-Hellen que es su tierra.
-Nena, que nos ha dicho 10 minutos andando y llevamos tres cuartos de hora.
-Será que quiere que veamos este precioso paisaje-ZASS- Rama de árbol que golpea mi cara.
-Lucero, amor que me ha dado.
-Pues estate atenta, guapita.
Todo hay que decirlo al principio iban pasando y sujetando la ramitas de la selva, pero al cabo de media hora ni sujetaban la ramitas ni naa.
Al cabo de una hora de marcha por selva virgen, llegamos a un acantilado y al otro extremo a la playa.
-Muy bien y ahora como bajamos- pregunto Hellen
-Por un senderito
-¿Otro, riquín?
-Si es que hemos cogido el recorrido largo.
-Largo peazo de maricón-dijo mi Hellen en susurros que yo si oí.
-Hellen nena si ya estamos llegando-Dije yo para calmarla con mucho disimulo.
-¿Llegando a dónde?
-A la playita.
-¡0 llegamos pronto! ¡O por mi madre que se come la arena de la playa, con roquitas y todo! Me están destrozando los tacones, que ya podrían haber dicho que íbamos al campo.
-Mujer, no se han dado cuenta.
Otra media hora nos costo descender, que al fin y al cabo como era cuesta abajo la cosa fue bien.
Debo decir que la playa un lugar paradisíaco maravilloso, pero teníamos que volver, cuesta arriba por supuesto, andamos otra hora y comenzaba a oscurecer.
-¡Nena! Este es un asesino.
-¡Hellen! Que no mujer, que sosas tienes.
-Que nos está mareando y en cualquier momento se empieza a deshacer de nosotros, no digas que no te he avisado, que este no se sabe el camino y se está haciendo de noche.
-¡Por Dios! ¿Cómo no se va a saber el camino, si es su tierra.
-¡Coño con su tierra! ¿Qué la ha comprado toda?
-No mujer, pero se la conocerá como la palma de su mano.
-Pues su mano es un pozo sin fondo por que llevamos dos horas y media de marcha y en tacones que tiene merito.
-Por no decir que parecemos dos Dracqueen, en los carnavales de río, que se te ha corrido el rimel.
-Encima cachondeo.
Al cabo de media hora el pobre reconoció haberse perdido y comenzamos en plan desesperados a intentar salir de aquel bosque, antes de que no se viera nada encontramos un sendero y al final una especie de urbanización, ya era de noche y preguntamos a uno señora que paseaban con dos vacas amarradas. La pobre, nos miraba, como si fuéramos una alucinación, desconcertada nos indicó como pudo, que íbamos en dirección contraria, cuando le preguntamos si sabía por donde caía la ciudad. Por suerte solo tuvimos que andar otra horita larga antes de llegar al coche exhausto. Cinco horas de caminata por el bosque, puede con cualquiera y más en tacones.
El viaje continuo y no me falta anécdotas por que nos pasó de todo, pero eso será para otro día.
Lo que os cuento es basado, una vez más en echos reales, aunque sea dificíl de creer.
Alguna vez he comentado algo sobre los Duendes, fantasmas o espíritus como más os guste, que hay en mi vida. Yo personalmente prefiero Duendes, ya que es más fácil explicárselo a los niños y no les da tanto miedo, sobre todo cuando juega por la casa.
Hace un par de años pase una enfermedad, realmente la enfermedad solo duro un año, pero sus secuelas un poco más, durante este tiempo mi Duende desapareció, no se si por no molestarme o por que había dejado de protegerme.
Mi incursión en la informática, le costo más de un par de
sudores a un amigo de mi Lucero, el pobre con una paciencia infinita me fue enseñando
todo, no me refiero a Word, ni Excel, ni nada de eso. El me enseño todo lo
malo, sólo de ordenadores no penséis mal, que quitando mi cosita móvil, soy una
mujer fiel.
Pues bien, yo lo de abrirle las tripas al bicho(o sea
ordenador), formatear, y cosas así, lo intento y a veces hasta lo consigo, pero
todo lo demás se me escapa.
Mis desventuras comienzan, cuando los amigos, puestos en las
nuevas tecnologías, comienzan a mandarme invitaciones, con la errónea creencia
de que yo estoy a la altura, que si hacte un Messenger, te invito a un tuenti o
face book, etc, etc.
Yo que no se decir que no, iba aceptando invitaciones y haciendo
lo que podía. Vamos para entendernos, meterme hacerlo y olvidarme del tema.
Claro los amigos se quejan, nunca te conectas, te he mandado
no se que… etc y una que oye hablar de todo eso dice pues bien voy a ver lo que
puedo hacer.
En la primera semana descarte el Messenger y se lo traspase
a mi preadolescente hijo, que le encanta, la segunda me di cuenta que era la
abuelita del tuenti y que mi hija hablaba muchisisimo más que yo y se lo pase
también.
Pero mi amiga me animo con lo del face book, por que como
ella no vive en Madrid, es una manera de saber la una de la otra casi a diario
y es aquí cuando comenzó el follón.
Me meto en el Face book, que no tenía más amiga que Su. Y
decido empezar a indagar de qué demonios iba el asunto.
En una pestaña ponía buscar amigos, y ahí que me fui, toda entusiasmada
sin saber que carajo estaba haciendo.
-Teclee su correo- ponía en la pestañita, yo lo tecleo.
Aparece una lista, de correos electrónicos, claro a mi me
sonaban todos y al poner quiere agregarlos, pues yo toda dispuesta dije que sí.
-¡HO,HO! ¡NOOOOOOOOOOOO!
Ya estaba liada, cuando me di cuenta había mandado
invitación a face book a todos los que yo tenía en mi correo electrónico.
Histérica intente borrarlo corriendo, incluso desenchufe el
ordenador a ver si con un poco de suerte evitaba el desastre, nada pareció
valer, el daño ya estaba echo, le había mandado la invitación, desde al jefe de
mi lucero, hasta la empresa de desratización que despedí el año pasado.
En esa lista estaban los amigos de mi Lucero, mis exjefas,
todas las empresas con las que tenía que tratar el año pasado por lo de ser
presidenta de la comunidad, hasta la administradora que quería que despidieran
por que no se cobra los recibos. En fin lo tenía llenito de un montón de
contactos a los cuales ni por lo más remoto yo quería invitar al face book.
En un ataque de pudor, decidí cambiarlo todo, primero
traspase los datos a nombre de mi lucero, me puse en contacto con mi amiga:
-Que aunque ponga Lucero, soy yo Su…
No obtuve respuesta.
Luego coloque su foto, a sus amigos no les parecería raro,
mis exjefas no tendrían ni idea de quien era y el resto sin problemas, por que
mi Lucero no tiene el sentido del ridículo tan desarrollado como yo.
-Suu. Estás hay que te necesito, contesta
-¿Quién eres?
-Suu. Que soy yo Odry
-No me jodas, ya te iba a borrar he visto la foto de un tio,
que no conocía.
Mi amiga se mondaba de risa ella más que ayudar no hacía más
que reírse y decirme que no me preocupara que con no agregarlos hubiera sido
suficiente, pero yo estaba apuradísima.
Veía mi reputación en peligro, una vez más.
Así que he decidido donárselo a mi Lucero y me he quedado
con mi blog, es tranquilo, todavía no se poner la mitad de las cosas que veo en
los blog que visito, como el de Cruela que lo cambia día si y día también, pero
creo que de momento voy a dejar de experimentar sensaciones fuertes, por que yo
soy ya muy mayor para todo esto, y total a mi amiga puedo hablarla desde el
face book de mi lucero.
Espero no herir sensibilidades por que lo que aquí se narra
está basados en hechos reales. Ja, ja, ja….
Como ya os he contado mil veces, estoy locamente enamorada
de un lucero, la mar de majo.
Un hombre tremendamente competitivo. A mi que sea tan
competitivo siempre me ha venido genial, el mejor padre, el mejor amigo, el
mejor amante, ¡hu! que me vierto.
Bueno al grano, cuando mi lucero compró el cosita móvil, (nombre
que tuvo a bien ponerle, mi Irma del alma, que tiene un don innato, para
ponerle nombre a todo lo que pilla y además la jodia lo hace con gracia) él lo
trataba al coche, como a las niñas de sus ojos, bueno como casi todos los tíos,
no nos vamos a engañar, pero pasados los años y mi cosita móvil tiene una
colección, tantos que está a un tris de pasar de ser un coche viejo a ser todo
un clásico, con eso os digo todo. Los cuidados han ido desapareciendo hasta un
punto que roza el riesgo y es aquí donde comienza mi historia.
Hace un par de veranos, nos fuimos de vacaciones a Salou, a
pasar unos días tranquilitos en un hotel, con nuestras bestias pardas (osease
los niños). Pues bien el viaje de ida fue tranquilo, como no podía ser de otra
manera. Mi lucero del alma, no es capaz de pisar el acelerador más allá de los
80 kilómetros por hora. Con todo y eso en una ocasión le han multado por exceso
de velocidad, es lo que tiene andar desesperados por recaudar dinero, iba a 71 kilómetros
por hora y marcaba 70 como para mondarse.
En fin que llegamos después de 9 horas de tranquilo viaje,
excepto en las cuestas, en las que los camiones nos pitaban por que el cosita móvil
no daba de sí y terminaba haciendo retenciones en el carril de vehículos
lentos, aunque mi lucero apretaba el acelerador, que apuntito estuvo de
atravesar el motor con el pedal, no consiguió más velocidad.
Las vacaciones esplendidas, playa, piscina y mucha comida, volvíamos
como nuevos, relajados, morenitos y felices.
Pero la vuelta fue distinta, nada más salir de Salou comencé
a sentir una pequeña vibración en el asiento.
Yo- amor, esto vibra.
Lucero- Pues yo no noto nada.
Yo- Has revisado las ruedas.
Lucero- Pues claro.
Yo- No habrán perdido aire.
Lucero- No será el equilibrado, que se ha pirao, cuando
llegue, se lo tengo que hacer.
Según íbamos recorriendo kilómetros la vibración fue
aumentando y cuando ya llevábamos unos doscientos kilómetros.
Yo- Mi vidita, que esto vibra mucho.
Lucero- cosita que no pasa nada, será que la rueda ha
perdido aire, en la próxima gasolinera la inflo.
Paramos, inflo la rueda la reviso a conciencia, siempre
según su versión, claro esta y volvemos a emprender la marcha. A eso de los 300
kilómetros de viaje, la vibración comenzó a ser muy, pero que muy fuerte, yo ya
no sabía como colocarme, ni que postura era la mejor, por que sentía un gustirrinin
en salvase la parte, y por más que estiraba los vaqueros, aquello iba en
aumento y los sudores comenzaban a correr por mi frente, se me ha olvidado
comentar, el aire acondicionado no funcionaba y mi ventanilla no se podía bajar,
por que se había roto el motorcillo.
Yo- Mi niño, seguro que al coche no le pasa nada.
Lucero- Nena no seas pesada, cuando lleguemos a Madrid le
voy ha hacer el equilibrado y el paralelo, que se le habrá pirao, tú tranquila
que llegamos.
Yo- Si llegar yo ya estoy llegando.
Lucero- si nos faltas 250 kilómetros.
Yo- Pues creo que yo con 20 estoy más que lista, por que ya
no puedo aguantar más.
Lucero- ¿No me jodas?
Yo- ¡es tú coche, el que me jode!
Lucero- hay que ver que facilona eres-Mientras me guiñaba un
ojo.
No puedo negar lo que allí ocurrió y aunque los niños
estaban dormidos, evite los gemidos y jadeos. Mi lucero ya no sabía como
ponerse, he intentaba correr más, como para llegar antes y evitar mi desliz,
pero la vida es así, una no es de piedra y al final deje de resistirme a los
encantos del cosita móvil, y me deje llevar, no negaré que fue una experiencia
única, que nunca me he atrevido a contar, a sido la única vez que le he sido
infiel a mi lucero, él siempre comprensivo me perdono en seguidita, aunque me
dijo, que ya podía haber puesto un poquito de resistencia.
Cuando faltaban 150 k. para entrar en Madrid, además de la
vibración, que no cesó en ningún momento. Que yo llegue a pensar ¿por dios a
que repito! Comenzó a oírse un cla, cla, cla, cla, a lo que yo le dije- para
ahora mismo, que eso si que ya no es normal.
Nos bajamos del coche y el espectáculo fue increíble, ¿Cómo
contra, mi lucero no había visto nada?
La rueda totalmente desecha, dejaba a la luz toda la maya metálica
que la cubría, no quedaba ni un gramito de caucho en la pobre, la miraras por
donde la miraras.
Le mire
-¿Qué no has visto nada?
-Pues no, esto ha debido ser ahora.
-¿Ahora! Si lo que no se es como no ha reventado, hace 200
kilometros
-Pssss.-Se encogió de hombros, y con su cara de niño bueno,
me dijo -mira el lado positivo, a ti te ha encantado.
A partir de ese día además de rezar mucho cuando viajo (a
pesar de que soy atea) reviso las ruedas, me gusto la experiencia, pero odio el
riesgo.
Queridísima Cruela, aquí en esta mi comunidad lo de llegar a
las manos es una tradición, ya en los primeros años mis adorables vecinos
apuntaban manera.
Para que os hagáis a la idea os comentaré un poco como es,
esta comunidad.
Las viviendas son de la EMV y son como unos adosados y al
fondo dos bloques de edificios formando una especie de cuadrilátero, ja, ja,
ja, nunca mejor dicho, dejando un espacioso patio en el centro.
Pues bien, en el primer año de convivencia, comenzó a correr
el rumor que dos de las casas en vez de utilizarse para viviendas, iban a ser
un centro de drogodependencia, y claro
como no podía ser de otra manera, se armó la gorda, no se les ocurrió otra cosa,
que una noche tirar a base de pico y pala, una especie de rampa que habían
levantado de hormigón para acceder a las dos viviendas, que se suponía iba a
ocupar dicho centro.
Al final, para más INRI terminó siendo una residencia para acianitos
en vez de un centro de drogodependencia, de ahí que hicieran la rampa, en vez
de las escaleras todavía andamos preguntándonos, ¿Quién fue el condenado, que
filtró la noticia? Y lo más importante ¿Cómo demonios confundió un centro de
drogodependencia con una residencia?
No hubo denuncia por que los señores de la Orden de Malta no
querían publicidad.
El patio central al que dan todas las casas de la comunidad
también ha sido un lugar de permanente conflicto, algunos vecinos decidieron
apropiarse de parte del terreno y otros protestaban por que no dejaban acceso a
los niños, teníais que ver a mi vecino el paparrazzi pico en mano, diciendo al
vecino futbolero, que si pillaba el balón lo picaba también y ya se sabe que sí,
que no, que la sangre no corrió, por que conseguimos quitarle el pico de las
manos, que si no…..
No todo es malo por supuesto, además de las broncas, el
patio era lugar de reunión, cenitas comunitarias en verano, timbas de Mús.,
lugar de juego de los niños y fiestas de cumpleaños.
Las puertas de las casas siempre estaban abiertas, por que
los niños desde que podían andar ya entraban y salían como perico por su casa,
todo eso cambio con Manuela.
Manuela fue la última en llegar, al principio aunque los
gritos se oían en todo el patio, se dedicaba a amargar sólo a su marido, al que
por cierto le llevaba engañando 20 años con su jefe (funcionario como ella) y
se lo gritaba todos los días. La jodia encima se quejaba por que decía que su
marido no quería saber nada de ella, que ya le decía yo, hombre si tu le has
dicho que no le quieres y que estas con otro ¿que esperas mujer?
Pero Manuela es así, ella decía que una cosa no tenía que
ver con la otra. Como para entenderla vamos, al final el pobre hombre se fue de
aburrimiento y el hijo al año, decía que su madre no le dejaba estudiar, debe
ser la única madre, que no deja estudiar a su hijo, para que terminé su ingeniería
de caminos ¡Manda huevos!
Manuela y mi vecina Paca eran muy amigas, hasta que Paca fue
nombrada presidenta, esa reunión fue la más surrealista a la que yo he podido
asistir.
Nada más llegar el administrador, Manuela decidió decirle de
todo menos guapo, Pica piedra le dijo que se callara y la que se formó.
Manuela se acordó de la venerable madre de Pica piedra y la
coloco en un burdel, a lo que el hombre saltó puño en alto, que si la engancha,
estaríamos buscando los trozos todavía, gracias a que el taxista en forma a
pesar de su barriguita le engancho en el aire y lo bloqueó, que tiene merito
por que Pica piedra mide 1,90 y está fuertecito.
Ha esto la teatrera de Manuela fingió uno de sus famosos
desmayos y es aquí cuando el pobre administrador dejó de entender nada, los
vecinos lejos de preocuparse por la despanzurrada Manuela, se pusieron a hablar
tranquilamente, el hombre los miraba como si no pudiera entender, pero siguió
con la reunión.
Al cabo de un rato la presidenta le dijo a Manuela que se
levantará, que necesitaban colocar en su lugar la mesa, para las firmas, y
Manuela muy digna y dolida se fue pa su casa. En ese punto comenzó la guerra de
las dos, Manuela y Paca mano a mano y aun sigue, juicio viene, juicio va. Como en
todas las guerras hay daños colaterales, y es ahí donde entró yo, por ser la
vecina más próxima a Paca.
Y no sigo por que las aventuras de Manuela y las desventuras
de los vecinos son mucha, demasiadas y no quiero saturar al personal, que ya se
estará arrepintiendo de haber comentado nada.
¡Faltaría más!, pensará algunas de vosotras, pues sí. ¿Qué
es lo que me indigna tanto?
La administradora de mi comunidad.
Aunque ya de paso creo que he encontrado mi vocación, buen
sueldo, poco trabajo y una gran dosis de hipocresía (bueno hipócrita no se sí seré
capaz de ser, pero algún defecto tenía que tener dicho oficio).
¡Ha! Que no os he dicho que se trata, pues bien se trata de
que nos lleva tomando el pelo desde que, Manuela la del bombo, hizo correr a la
administradora por todo el patio, en porreta pica(Manuela, que no la
administradora, que ella siempre va muy mona), que lo malo es que nunca tenemos
la cámara preparada, para mostraros que no exagero nadita, nada(y si no
preguntar a la Irma) ya sabéis que el paparazzi es un aficionado vecino mío
jubilado ya y que el hombre desde su ventana, no tiene toda la perspectiva
necesaria debido a un árbol, que cualquier día por grabar a Manuela tenemos un
accidente, por que el hombre saca más de medio cuerpo por la ventana.
Pues bien ese mismo día me llamó para decirme que dimitía, a
lo que yo no le puse ninguna objeción, por que la señora es un poco cara dura y
llevaba solo un año, pero como si no hubiera nadie, ni siquiera pasaba los
recibos del banco puntualmente, los pasaba un mes si otro no, en fin un caos. Con
deciros que cuando la contrate, le dije que las cuentas estaban mal pasadas y
las siguió pasando 5 meses más.
Claro que cuando vi. que a la que no la estaban pasando el
recibo era precisamente a nuestra Manuela, con el mal café que tiene la
muchacha, entendí que había sido una jugarreta del anterior administrador, por
despedirle.
El caso es que han pasado cuatro meses, y ni tenemos luz en
el patio, ni jardinero, ni se pasan bien los recibos, ni por lo visto ha
dimitido, ni aparece por aquí, en fin un autentico caos.
A si que he pensado por dios que pedazo de trabajo, lo único
que se tiene que hacer es dejar que pase el tiempo, con una reunión al año es
suficiente, con dar la razón a todo el que te llame (está lo hace) y no hacer
ni caso, todo arreglado, la gente cabreada como una mona, pero cuando apareces
dices que todo está arreglado, y lo creáis o no la gente se lo cree.
En fin lo que me da rabia es que somos buena gente excepto Manuela
(pero creo que la culpa es del señor Johnny walter) que la siente fatal, pero
el resto no se merece que le estén tomando el pelo, que ya, hasta los
administradores funcionan como los políticos, solo les interesa el dinero y muy
poco arreglar los problemas reales de la gente.
Siento estar petarda, pero os prometo que el siguiente será
menos profundo y más divertido.