Por favor que salga
el sol.
El invierno ha
comenzado con una mala leche que pa que, llevamos un mesecito de agua, nieve,
viento, y un frio que te llega a lo más profundo del tuétano, por que los huesecitos
ya ni se resisten.
Pero no os preocupéis,
que la primavera esta a un tris de llegar, los días largos, los planes para las
vacaciones.
¡Sí, confirmado! Estoy para que me encierren, he comenzado el
año desvariando más de lo normal, pero esto es lo que hay, pones el telediario
y entre frentes fríos, crisis, banca rotas y listas del INEN, una no levanta
cabeza, y es que el paro es muy duro, apenas llevo unos meses, y ya empiezo
anotar los estragos en mí.
¡Claro está! Que
mis horribles hijos preadolescentes, ayudan bastante, a echar de menos el
trabajo. Esos jefes exigiendo cada vez un poquito más o un mucho, que no veas
como se ponen a veces, las aglomeraciones del metro con ese aromilla pestilente
del final del día, las clientas petardas, que quieren adelgazar a base de hierbitas,
cuando se ponen moradas durante todo el día y si no les funciona, que es lo
normal, vuelven para echarte la bronca a grito limpio, momento en el cual, tú
dejas la mente en blanco y sólo piensas en ver como la tierra se abre para
poder desaparecer.
Bueno también están
mis compañeras, con las que una comparte sus días buenos y sus días grises,
esas con las que te encierras en el baño a echar el tarot, mientras la señora
del baño contiguo nos atufa con su olor insano(hay gases que lo creáis o no,
matan), o esas clases de baile, sexo, y medicina que en momentos de desesperación
extrema ante la falta de trabajo, y viendo como nuestros puestos pendían de un
hilo, nos dábamos las unas a las otras, sin ninguna base científica, por
supuesto.
Esos sábados en
Campo de las Naciones, a los que yo más que vender me dedicaba a comprar, que
si la oferta de 6 € de descuentos en el hiper, que con los finas que eran mis
niñas, yo las hacía buscar en la basura (para que luego dijeran que eran
estiradas), los tikes que la gente tiraba, las rebajas, los cumples, los perfumes,
no se me resistía nada, que mirándolo bien ahora entiendo por que desde que no
trabajo, ahorro.
Bueno y no podían
faltar los cotilleos, que a pesar de ser yo la que rotaba por los centros, me
quedaba muerta de ver como las noticias llegaban antes que yo.
La verdad es que
las hecho mucho de menos, por que por encima de todo he tenido la suerte de
encontrarme con personas muy buenas, cariñosas y entrañables, que han hecho que
mis días grises se quedaran en días marrones.
Pero la realidad es
la que es, a mía hora me toca luchar con mi hijo metro sexual, que tarda más de
treinta minutos en colocarse los cuatro pelos de punta que tiene y mi hija histérica
debido a los cambios hormonales, que cualquier día veo que le da vueltas la
cabeza.
¡Que bonito son los
niños!