7 feb 2010
1 feb 2010
EL PLACER DE VIAJAR
Como ya os he contado mil veces, estoy locamente enamorada
de un lucero, la mar de majo.
Un hombre tremendamente competitivo. A mi que sea tan
competitivo siempre me ha venido genial, el mejor padre, el mejor amigo, el
mejor amante, ¡hu! que me vierto.
Bueno al grano, cuando mi lucero compró el cosita móvil, (nombre
que tuvo a bien ponerle, mi Irma del alma, que tiene un don innato, para
ponerle nombre a todo lo que pilla y además la jodia lo hace con gracia) él lo
trataba al coche, como a las niñas de sus ojos, bueno como casi todos los tíos,
no nos vamos a engañar, pero pasados los años y mi cosita móvil tiene una
colección, tantos que está a un tris de pasar de ser un coche viejo a ser todo
un clásico, con eso os digo todo. Los cuidados han ido desapareciendo hasta un
punto que roza el riesgo y es aquí donde comienza mi historia.
Hace un par de veranos, nos fuimos de vacaciones a Salou, a
pasar unos días tranquilitos en un hotel, con nuestras bestias pardas (osease
los niños). Pues bien el viaje de ida fue tranquilo, como no podía ser de otra
manera. Mi lucero del alma, no es capaz de pisar el acelerador más allá de los
80 kilómetros por hora. Con todo y eso en una ocasión le han multado por exceso
de velocidad, es lo que tiene andar desesperados por recaudar dinero, iba a 71 kilómetros
por hora y marcaba 70 como para mondarse.
En fin que llegamos después de 9 horas de tranquilo viaje,
excepto en las cuestas, en las que los camiones nos pitaban por que el cosita móvil
no daba de sí y terminaba haciendo retenciones en el carril de vehículos
lentos, aunque mi lucero apretaba el acelerador, que apuntito estuvo de
atravesar el motor con el pedal, no consiguió más velocidad.
Las vacaciones esplendidas, playa, piscina y mucha comida, volvíamos
como nuevos, relajados, morenitos y felices.
Pero la vuelta fue distinta, nada más salir de Salou comencé
a sentir una pequeña vibración en el asiento.
Yo- amor, esto vibra.
Lucero- Pues yo no noto nada.
Yo- Has revisado las ruedas.
Lucero- Pues claro.
Yo- No habrán perdido aire.
Lucero- No será el equilibrado, que se ha pirao, cuando
llegue, se lo tengo que hacer.
Según íbamos recorriendo kilómetros la vibración fue
aumentando y cuando ya llevábamos unos doscientos kilómetros.
Yo- Mi vidita, que esto vibra mucho.
Lucero- cosita que no pasa nada, será que la rueda ha
perdido aire, en la próxima gasolinera la inflo.
Paramos, inflo la rueda la reviso a conciencia, siempre
según su versión, claro esta y volvemos a emprender la marcha. A eso de los 300
kilómetros de viaje, la vibración comenzó a ser muy, pero que muy fuerte, yo ya
no sabía como colocarme, ni que postura era la mejor, por que sentía un gustirrinin
en salvase la parte, y por más que estiraba los vaqueros, aquello iba en
aumento y los sudores comenzaban a correr por mi frente, se me ha olvidado
comentar, el aire acondicionado no funcionaba y mi ventanilla no se podía bajar,
por que se había roto el motorcillo.
Yo- Mi niño, seguro que al coche no le pasa nada.
Lucero- Nena no seas pesada, cuando lleguemos a Madrid le
voy ha hacer el equilibrado y el paralelo, que se le habrá pirao, tú tranquila
que llegamos.
Yo- Si llegar yo ya estoy llegando.
Lucero- si nos faltas 250 kilómetros.
Yo- Pues creo que yo con 20 estoy más que lista, por que ya
no puedo aguantar más.
Lucero- ¿No me jodas?
Yo- ¡es tú coche, el que me jode!
Lucero- hay que ver que facilona eres-Mientras me guiñaba un
ojo.
No puedo negar lo que allí ocurrió y aunque los niños
estaban dormidos, evite los gemidos y jadeos. Mi lucero ya no sabía como
ponerse, he intentaba correr más, como para llegar antes y evitar mi desliz,
pero la vida es así, una no es de piedra y al final deje de resistirme a los
encantos del cosita móvil, y me deje llevar, no negaré que fue una experiencia
única, que nunca me he atrevido a contar, a sido la única vez que le he sido
infiel a mi lucero, él siempre comprensivo me perdono en seguidita, aunque me
dijo, que ya podía haber puesto un poquito de resistencia.
Cuando faltaban 150 k. para entrar en Madrid, además de la
vibración, que no cesó en ningún momento. Que yo llegue a pensar ¿por dios a
que repito! Comenzó a oírse un cla, cla, cla, cla, a lo que yo le dije- para
ahora mismo, que eso si que ya no es normal.
Nos bajamos del coche y el espectáculo fue increíble, ¿Cómo
contra, mi lucero no había visto nada?
La rueda totalmente desecha, dejaba a la luz toda la maya metálica
que la cubría, no quedaba ni un gramito de caucho en la pobre, la miraras por
donde la miraras.
Le mire
-¿Qué no has visto nada?
-Pues no, esto ha debido ser ahora.
-¿Ahora! Si lo que no se es como no ha reventado, hace 200
kilometros
-Pssss.-Se encogió de hombros, y con su cara de niño bueno,
me dijo -mira el lado positivo, a ti te ha encantado.
A partir de ese día además de rezar mucho cuando viajo (a
pesar de que soy atea) reviso las ruedas, me gusto la experiencia, pero odio el
riesgo.
28 ene 2010
COMIENZOS COMUNITARIOS.
Queridísima Cruela, aquí en esta mi comunidad lo de llegar a
las manos es una tradición, ya en los primeros años mis adorables vecinos
apuntaban manera.
Para que os hagáis a la idea os comentaré un poco como es,
esta comunidad.
Las viviendas son de la EMV y son como unos adosados y al
fondo dos bloques de edificios formando una especie de cuadrilátero, ja, ja,
ja, nunca mejor dicho, dejando un espacioso patio en el centro.
Pues bien, en el primer año de convivencia, comenzó a correr
el rumor que dos de las casas en vez de utilizarse para viviendas, iban a ser
un centro de drogodependencia, y claro
como no podía ser de otra manera, se armó la gorda, no se les ocurrió otra cosa,
que una noche tirar a base de pico y pala, una especie de rampa que habían
levantado de hormigón para acceder a las dos viviendas, que se suponía iba a
ocupar dicho centro.
Al final, para más INRI terminó siendo una residencia para acianitos
en vez de un centro de drogodependencia, de ahí que hicieran la rampa, en vez
de las escaleras todavía andamos preguntándonos, ¿Quién fue el condenado, que
filtró la noticia? Y lo más importante ¿Cómo demonios confundió un centro de
drogodependencia con una residencia?
No hubo denuncia por que los señores de la Orden de Malta no
querían publicidad.
El patio central al que dan todas las casas de la comunidad
también ha sido un lugar de permanente conflicto, algunos vecinos decidieron
apropiarse de parte del terreno y otros protestaban por que no dejaban acceso a
los niños, teníais que ver a mi vecino el paparrazzi pico en mano, diciendo al
vecino futbolero, que si pillaba el balón lo picaba también y ya se sabe que sí,
que no, que la sangre no corrió, por que conseguimos quitarle el pico de las
manos, que si no…..
No todo es malo por supuesto, además de las broncas, el
patio era lugar de reunión, cenitas comunitarias en verano, timbas de Mús.,
lugar de juego de los niños y fiestas de cumpleaños.
Las puertas de las casas siempre estaban abiertas, por que
los niños desde que podían andar ya entraban y salían como perico por su casa,
todo eso cambio con Manuela.
Manuela fue la última en llegar, al principio aunque los
gritos se oían en todo el patio, se dedicaba a amargar sólo a su marido, al que
por cierto le llevaba engañando 20 años con su jefe (funcionario como ella) y
se lo gritaba todos los días. La jodia encima se quejaba por que decía que su
marido no quería saber nada de ella, que ya le decía yo, hombre si tu le has
dicho que no le quieres y que estas con otro ¿que esperas mujer?
Pero Manuela es así, ella decía que una cosa no tenía que
ver con la otra. Como para entenderla vamos, al final el pobre hombre se fue de
aburrimiento y el hijo al año, decía que su madre no le dejaba estudiar, debe
ser la única madre, que no deja estudiar a su hijo, para que terminé su ingeniería
de caminos ¡Manda huevos!
Manuela y mi vecina Paca eran muy amigas, hasta que Paca fue
nombrada presidenta, esa reunión fue la más surrealista a la que yo he podido
asistir.
Nada más llegar el administrador, Manuela decidió decirle de
todo menos guapo, Pica piedra le dijo que se callara y la que se formó.
Manuela se acordó de la venerable madre de Pica piedra y la
coloco en un burdel, a lo que el hombre saltó puño en alto, que si la engancha,
estaríamos buscando los trozos todavía, gracias a que el taxista en forma a
pesar de su barriguita le engancho en el aire y lo bloqueó, que tiene merito
por que Pica piedra mide 1,90 y está fuertecito.
Ha esto la teatrera de Manuela fingió uno de sus famosos
desmayos y es aquí cuando el pobre administrador dejó de entender nada, los
vecinos lejos de preocuparse por la despanzurrada Manuela, se pusieron a hablar
tranquilamente, el hombre los miraba como si no pudiera entender, pero siguió
con la reunión.
Al cabo de un rato la presidenta le dijo a Manuela que se
levantará, que necesitaban colocar en su lugar la mesa, para las firmas, y
Manuela muy digna y dolida se fue pa su casa. En ese punto comenzó la guerra de
las dos, Manuela y Paca mano a mano y aun sigue, juicio viene, juicio va. Como en
todas las guerras hay daños colaterales, y es ahí donde entró yo, por ser la
vecina más próxima a Paca.
Y no sigo por que las aventuras de Manuela y las desventuras
de los vecinos son mucha, demasiadas y no quiero saturar al personal, que ya se
estará arrepintiendo de haber comentado nada.
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