Nada más desembarcar en Dover (Gran bretaña) la lluvia viene a saludarnos con un suave chiriviri, que dirían los vascos y nos acompaña en dirección a Londres, a veces con más persistencia, otras esquiva, pero persistente como los propios británicos.
El lugar elegido para dormir, estaba completo pero el dueño que mantiene una simpatía especial hacia los españoles se empeñó en que tenían un sitio para nosotros, busco y busco y al final haciendo unos ajustes lo consiguió, la verdad es que fueron encantadores y los 5 días que permanecimos con ellos, siempre estuvieron pendientes de nosotros.
MUSEO DE LONDRES: Piedra Roseta
La primera impresión, que tengo de Londres es la sensación de anonimato, las calles repletas de gentes que vienen y van, hacen que uno pase desapercibido totalmente.
Londres, como el resto de las ciudades del mundo también tiene la cara B, que no oculta, de gente que no lo pasa bien y otra que aprovecha el malestar para poder ejercer la violencia en nombre de la nada, por que no hay violencia que tenga justificación.
Tiene que ser muy duro que el salvajismo de unos cuantos arruinen la vida de otros que nada hacen de mal y nada tienen que ver en la Vendetta a destiempo que organizaron.
No se como se ha dado la noticia en otros lugares, aquí en Londres, no salían del asombro, la muerte de un joven había producido disturbios. Comenzaron en Londres y se esparcieron como la pólvora por otras ciudades de Reino Unido, tan de sorpresa les pillo que no pudieron evitar las consecuencias de las primeras noches.
Supermercados, casas y hasta un autobús ardían en puntos del norte de la ciudad de Londres, la primera noche, la policía impotente, también pago con policías que terminaron en el hospital.
En fin que nosotros no tuvimos ningún problema y eso que nos alojábamos a escasos 2 kilómetros de las primeras revueltas, pero en ningún momentos nos sentimos inseguros o tuvimos que vivir momentos difíciles, todo lo contrario, con la luz del sol todo tenía un aspecto de lo más cordial y sencillo, como si los episodios de la noche, se quedaran sólo para vivirlos en la noche, como si el sol sacara lo bueno de la gente y la noche lo negativo, en fin que yo pude disfrutar la ciudad, pero evitamos alguna otra ciudad, ante las dudas, seguramente mas victimas de la cautela, que de la realidad, pero como decía mi madre, “Mujer prevenida vale por dos”.
Después de cinco inolvidables días en Londres, no por lo malo, si no más bien por todo lo que pude disfrutar de la ciudad y sus gentes, bastante plural y encantadora.
Fuimos derechitos a Escocia que allí parece que están más tranquilitos, además con lo que llueve no hay fuego que pueda prender.
METRO DE LONDRES, mi hija y yo.