A la mañana siguiente, no penséis que nos despertamos tarde, ¡qué va! A las 11:00 ya estábamos desayunando.
Hicimos la visita de rutina al huerto, 15 minutillos de reloj y ¡A la! Otra vez manos a la obra, cotilleo puro y duro con Tiza, mientras eso sí, nuestra anfitriona preparaba un plato de fabada, que aunque no era asturiana, era ecológica de la zona, con verduritas del huerto recién cogiditas esa misma mañana y un mejunje, que doy fe que estaba de muerte.
Comimos en casa del Hiervas, que es un anfitrión, casi igual de bueno que mi amiga del alma, que ya es decir. Sólo puedo poner una pega, de allí no me dejaron levantar en todita la tarde. La más lista Tiza, que hizo una retirada digna de mención, ya que estábamos recogiendo la mesa, para meter las alas (de la mesa) y hacerla más pequeña, cuando el legionario la pregunto:
- Tiza, la has metido.
- Yo me doy por bien metida- le contesto Tiza
Risas a tutiplé y yo puntando:
- A ver organización, organización, que en está mesa hay presentes tres blogueras, (dos de ellas de altura y creo que no soy yo) si nos coordinamos para escribir esto, que vosotras no entráis en detalles por lo de la intimidad, pero yo soy peor que los de “SALVAME”, ni gotita de pudor me queda, y lo pienso contar todo, todo, bueno a lo mejor no todo que yo me llevaría mucha parte, que soy de lo peor.
En fin que entre cava y cava un mus y otro y otro, que llego un momento en que los órdagos no los echábamos, los tirábamos de mala manera, mientras nos decíamos burradas.
Había que ver a mi chica purito en mano, con más estilo que la Montiel y diciendo a su compañero eso de:
- ¡Quiérelo, que no lleva cartas!.
- No sé, parece confiada y a Odry se le nota mucho.
- ¡Sé un hombre! Como el del medio de los BILLIS.
- ¡Contra! ¿Qué los otros dos no lo eran? Exclame sorprendida.
- Si, pero solo ejercía el del medio guapa.
- Para que luego digan que el mus no enseña nada.
Partida viene, partida va, nos dio la hora de irnos a restaurar para la fiesta de disfraces, dicho sea de paso, a esas horas y sin haber dormido lo suficiente la noche anterior, no teníamos arreglo ninguno.
Todo estaba listo y nosotras tardonas cruzábamos la plaza, mientras un coche pasaba.
- ¡Por Dios que sea de la fiesta! Por que si no el pobre va a flipar, viendo a la Princesa Leila pistola en mano y una mezcla entre Madonna y Cyndi Lauper, versión vallecana, con gafas de sol en plena noche cerrada, andando fuera de carnavales, por el pueblo.
Al llegar a la fiesta me di cuenta del nivel de los disfraces, que ahora que mi anfitriona no me tiene a tiro de piedra, bueno en su caso a tiro de azada, puedo ser sincera y decirla.
“Tesoro, yo sé que tú lo intentaste con el disfraz de David Hasselhoff, se dé tú preferencia por el personaje del coche fantástico y tus expectativas al respecto, todavía mantengo en mi retina su foto en ropas menores y quiero que quede constancia, que no es que la peluca no le diera el aire, pero no sé si precisamente por el aire puro del pueblo, a mí el Inti se parecía mas a una mezcla entre Denzel Wasinton y los jackson five eso al principio de la noche, por que al final y cambiando la peluca con el Alcalde con unas patillas de un negro azabache, que ya me contareis de donde salieron, era clavadito a Joaquín Cortes teñido de pelirrojo, todo esto desde el cariño, que ya se yo que mi Lucero, El del medio de los chichos, se curró muy poco el disfraz por que la caracterización iba de serie, vamos que estoy haciendo una de amigos, hoy duermo en el sofá.”
Después de la comilona, que lo que pudo dar de sí el pavo del Inti y los postres, un tiramisu que hizo el legionario a mano, por que no tenía batidora, que hay que ser muy legionario para montar tanta nata a mano, dicho sea de paso, comenzó el baile regadito con leche de pantera y bebidas autóctonas osea de la zona.
Como perdedora oficial de mus, que aunque éramos tres yo era la única que pagaba en bailes, hizo los honores con el legionario, bailando un paso doble, hubo cachondeito, por los disfraces mucho, lo vamos a negar, pero no fue lo peor de la noche.
Movimos el esqueleto hasta que la batería del ordenador, toco su fin, pero este pueblo que cuando empieza una jarana no la acaba por que sí, comenzaron a cantar a capela, que no es que cantaran mal, es que el repertorio fue de lo más variadito, empezaron con Asturias patria querida y terminaron con Soy el novio de la muerte, mientras desfilábamos todos por la sala detrás del legionario, para pasar a Vamos a contar mentirastralara y demás que ya todos seguro que conocéis y si no para que atormentar vuestros oídos.
Cierto es que a esas horas, lo mismo nos daba una que otra, que lo entonábamos todo igual, no había manera de que pasaran los micros, que por desgracia no iban a batería y funcionaba estupendamente, bueno de vez en cuando los desenchufábamos, para que los soltarán y poder pillarlos, pero algunos, no necesitaban ni micro se oía igual.
Cuando conseguimos volver a poner la música, el Alcalde se hizo fuerte y le dio por las baladas, quisimos matarlo, por abuso de poder, de hecho la princesa Leía le disparó con su pistola marciana, pero sin éxito, apuntito estuvo de montar un moción de censura allí mismo, que dicho sea de paso, se hubiera aprobado sin problemas, por que andaba en la juerga más de medio pueblo, pero ni por esas, escuchamos la balada Sí o Sí.
Y no es que el Alcalde no sea majo y democratizo pero es lo que tiene la inspiración que nos ovni bula el cerebro.
Cuando el Alcalde dio por terminado el jolgorio, decidimos seguir bailoteando en casa de otro vecino y aunque nos retiramos a eso de las 4:45 para dormir, ya que al día siguiente había que volver, ha las 5:30 ya los teníamos balanceando la autocaravana y cantando “Estas son las mañanitas que cantaba el rey David.....”
Eso sí mi Lucero dijo:
- No te muevas, vamos a hacernos fuertes, que como vean el más mínimo signo de vida, se nos cuelan y nos les echamos ni con agua hirviendo.
La verdad es que se cansaron rápido y se fueron a dar el tostón a otros.

La vuelta a casa fue dura, entre resaca y vuelta a la normalidad, con lo agustito que estaba yo en el pueblo comiendo y bebiendo y jugando al mus, pero en fin todo lo bueno acaba, así que ahora sólo me queda seguir soñando con el próximo fiestero al que tenga a bien invitarme Mi amiga del alma.