9 sept. 2007

Mi comunidad


Hoy tengo cena comunitaria, si habéis oído bien, una cena de está mi comunidad. Por si no teníamos suficiente con las juntas, lo peor es que hasta son divertidas.

El lugar donde vivo, es el lugar donde se inspiraban los guionistas de “Aquí no hay quien viva”. Aunque ellos hicieron la versión light, no se atrevieron a escribirlo todo, sobre todo por que la audiencia infantil.

Como iba contando, a lo largo del año realizamos varias, tengo vecinas con una gran capacidad de imaginación a la hora de buscar motivos para hacerlas, esta vez ha sido por la vuelta de las vacaciones (yo llevo dos meses, ya aquí) pero tienen esa chispa.

Tampoco quiero llamaros a error, no os imaginéis un vecindario tipo americano, donde la amabilidad y la unidad es lo que prima, no, en mi patio les va la marcha, aquí hay juerga un día si y otro también y no me refiero a la de ambiente festivo, de vez en cuando nos visita la policía y alguna que otra ambulancia para retirar las bajas.

Si estáis intentando imaginároslo, no os molestéis, yo llevo doce años viviendo aquí y todavía no me he hecho a la idea, pero para ir aclarando algo, en esta mi comunidad, como en un buen partido de football, hay fondo norte y fondo sur y hasta Manuela la del bombo, que mete todo el ruido que puede y si te descuidas también te da algún meneo.

Digamos que yo formo parte de un fondo, todavía no se cual, por que en ocasiones formo parte de los ultra y en otras no, dependiendo de la discusión.

No todos los vecinos están invitados a la cena, cosa que a Manuela la del Bombo le molesta muchísimo, (entre otras cosas por que no contamos con ella, por nuestra salud mental y la física también), un año lo hicimos, en las fiestas del barrio, pero después de algunos episodios, algunos juicios y aventuras de lo mas surrealistas, decidimos dejarla descansar en el banquillo. Aunque ella se entera claro. Es lo que tiene hacer la cena en medio del patio, a lo mejor pasaríamos un poco mas inadvertidos, si lo hicieramos en alguna casa.

Aún así espero que esta noche, esté tranquililla o cuando menos cansada lo suficiente, como para tocar el tambor.

Con referencia a el menú, a mi me encargan la alta cocina, eso quiere decir, que soy mas rara que un perro verde, y penosa como cocinera, el resultado no puede ser más nefasto, a veces cuesta hasta distinguir, es ahí donde entran mis dotes creativas, hay que ver como decoro, que bonito lo dejo, no saben lo que comen, pero les entra por los ojos. Hasta que les llega al paladar.

El día de la tortilla comunitaria (cada vecina hace una diferente), debo reconocer que la mía, más que una tortilla de calabacin, parecía una de morcilla, que color más oscurito. Ahora que lo pienso, hacía mucho que no me avisaban de una cena en el patio. Cosa que no me extraña, ni con los huevos de mi madre (sus gallinas) resulto comestible, se me olvido la sal, como la hice de calabacín, este amargaba y para rematar faena, se me quemó, vamos no le faltaba detalle, así que mis vecinos además de majos (mi fondo sobre todo) tienen muy buen estomago.

Hoy he decidido sorprenderles una vez más, con un pastel de espárragos y una tarta fría de atún con tomate, aunque lo que realmente espero es que mi vecina la del C tenga a bien prepararme sus deliciosas croquetas, que me pongo morada, la vecina de la D, pone las olivas y las latas de cerveza, la del B es muy creativa, pero en versión comestible, la de la P lo borda como la de la R y bueno la T a veces también me sorprende, aunque yo hecho muchísimo de menos a la de la F que ya no está entre nosotros y me hacia los mejores jacobinos que he comido en mi vida, esta es una cena comunitaria pequeña solo los mas íntimos (vecinos claro) pero así es mejor creerme.

Bueno en los próximos ya os iré contando como salio la cena y si tocaron o no el Bombo, bueno y si viene la ambulancia que no sea por mí.

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