9 sept. 2019

FEZ Y LAS HISTORIAS DE SAMIR




A primera hora, ya tenía en la puerta de mi casita móvil a Marisa dándome los buenos días y ofreciéndome una aguja enhebrada con hilo negro, un dedal y una preciosa sonrisa. Le había faltado tiempo en buscar todo lo necesario, para que pudiera arreglar mi sandalia, así de maravillosos eran mis compañeros de viaje.

Por otro lado, manda narices que una modistilla como yo, viaje sin complementos, ni un alfiler llevaba, pero ya sabemos que este viaje lo organizó el destino y yo por más que lo intento, no soy capaz de seguirle el ritmo.




Eran las nueve de la mañana, cuando el grupo ya estaba reunido y dispuesto a dar un agradable paseo por el barrio judío. Samir volvía a la carga con sus historias y conocimientos. Este hombre era un filón, cuando no, nos contaba batallitas, nos deleitaba con alguna interpretación musical, mientras nos enseñaba los rincones de aquel emblemático barrio.

Samir nos contaba entre paliza y paliza (para mí, que la criaturita había sufrido bullying, porque no había rincón en el que no recordara una buena tunda) el significado de los símbolos que aparecían en las entradas de las casas y que dicen mucho de los habitantes que en ellas residen.

  

Las casas no suelen tener horno y de vez en cuando nos cruzábamos con gente, que lleva una gran bandeja tapada con un paño. Bajo este, el pan que cada día se hace en las casas y se lleva al horno del panadero comunitario, para que se lo hornee. Para ellos es la base principal de su alimentación, ya que lo usan a modo de cubierto.


Del barrio judío, pasamos al otro lado del rio, donde se curte la piel a base de lavarla y tratarla con defecaciones de paloma, la cual al parecer tiene un amoniaco tan fuerte, que hace que la piel sea lo suficientemente maleable para poderla teñir y coser. Me pareció un trabajo inhumano, la pestilencia era insoportable y las condiciones de salubridad inexistentes. Metidos en los mismos líquidos donde curten las pieles, dime tú como quedara la de aquellos infelices que se pasan horas en remojo, sin más protección que un gorro, para cubrirse del achicharrante sol que no da tregua. Desde lo alto de la tienda de cuero, donde nos encontrábamos, el hedor de las heces de paloma y las pieles, era algo indescriptible y difícil de soportar. Apenas pudimos aguantar más de un par de minutos, para hacer la famosa foto, que sale en todos los reportajes de Fez y que ahora miro con otros ojos.


De las pieles, pasamos a las alfombras, no sin antes, descubrir algún que otro lugar de rezo y donde nuestro enigmático Samir, nos deleitó con los distintos tonos de cantos, para la llamada al rezo. El mismo se emocionaba con su arte y no paraba de mostrar, como se le ponía el bello de punta. No habíamos recorrido tres metros y ya había encontrado, otro lugar, donde le habían zurrado. Ya habíamos perdido la cuenta, hubiera terminado antes, si nos hubiera enseñado los lugares donde no le habían atizado..

 

Llegamos a la tienda de pañuelos y chilabas donde nos enseñaron como se manejan el telar. Samir, se movía por la medina como pez en el agua. Lo suyo le costó, de niño le soltaban en la medina, una costumbre muy arraigada, para que aprendan a manejarse en ella cuanto antes y ser capaces de encontrar su casa o las distintas salidas de la misma sin perderse. Al parecer Samir no era de los más aventajados. Con tanto golpe, lo raro es que el pobre, se acordara ni de su nombre. Conclusión, no se libraba de un buen tirón de orejas, hasta que lo sacaban de allí. Por mucho menos, Cayetano Martinez de Irujo, se nos ha traumatizado y no para de hacerle visitas al psiqui.



 Nos mostró, los antiguos dormitorios de los estudiantes, sus pequeñas habitaciones, contrastaba con el gran patio central. El tamaño de sus gruesos muros, era más que evidente en las ventanas que daban al exterior.

 

Callejear toda la mañana siguiendo a Samir por el bazar, nos despertó el hambre y pusimos rumbo al restaurante, a través del laberinto de callejuelas, hasta que llegamos a un pasillo oscuro, del cual no se intuía la salida. En cualquier lugar del mundo, lo único que se puede esperar de un lugar así, es un atraco. Pero esto es Fez, ya te atracan bastante con el regateo y las indicaciones. Así que, en vez de algo lúgubre, nos encontramos en un restaurante increíblemente decorado, lleno de luz y color, donde comimos el mejor Tajín de pollo al limón de todo el viaje.

La tarde no fue menos amena, en teoría iban a ser libres, pero David, nuestro “Jefesito” era capaz de encontrar actividades, hasta en el desierto y nunca mejor dicho, algún día descubriré, que demonios desayunaba para tener semejante energía.


  


Samir terminó de mostrarnos los rincones más memorables donde había recibido más de un sopapo. Es la primera persona que sufre bullying y lo recuerda con tanto cariño. Cualquier día se monta una ruta con su nombre. Visitamos a los artesanos, que en los tiempos que corren, son una especie en extinción, pero que a lo largo de nuestro viaje, nos hecho disfrutar y hacernos muchas preguntas…


31 ago. 2019

FEZ





Mi salida de la autocaravana fue triunfal, fue poner el pie en el suelo y notar que la sandalia se había roto, al descoserse la tira de la hebilla. Todos preparados y yo con la sandalia en la mano, sin saber qué hacer, tenía solución, lo que no tenía es el hilo y la aguja para coserla.

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Mi Lucero, todo detalles, decidió meterme un poquito más de presión, con ese comentario tan suyo de, “Siempre tenemos que ser los últimos”. Mientras te mira con impaciencia, para que haga más efecto y te sientes muy, pero que muy culpable. Es en esos precisos momentos, en los que se te olvida que estás muy enamorada y te dan unas ganitas de mandarlo allí, por donde amargan los pepinos, a ver si llega el primero y te deja de presionar. Pero te contienes y te plantas lo primero que pillas, aunque te expongas a un esguince de tobillo, con tal de no oírle resoplar una vez más.

Samir, nuestro guía en Fez, era todo un personaje digno de estudió. Conocía la ciudad perfectamente y nos llevó por los lugares más curiosos y típicos de la misma. Comenzamos por el Riad L’artiste, una joya de fachada sobria pero limpia, en color arcilla envejecida, en cuyo interior alberga un patio central donde los mosaicos, las paredes labradas y los techos de maderas tallada, daban cuenta de la importancia de esta casa en el pasado.

   

Visitamos una cooperativa de alfareros, donde se trabajaba la arcilla a mano, haciendo todo tipo de objetos y azulejos que, terminaban metiéndose en unos hornos que el progreso ha trasformado y en vez de usar madera y hueso de aceituna, son de gas natural, evitando la contaminación.



No quiero olvidar a los maestros que fundían metal para adornar algunas piezas, su habilidad y maestría nos cautivó y le acribillamos a fotografías, mientras el no paraba de trabajar animado por nuestra curiosidad.

Se acercaba el atardecer y subimos a una explanada desde donde disfrutamos de las mejores vistas de la ciudad de Fez. Me consta que Samir tenía un sin fin de conocimientos, lo malo es que, quería expresarlos todos a la vez. Íbamos por la historia como por un parque de atracciones, en un sube y baja que a veces nos dejaba algo desorientados con fechas he historias mezcladas en nuestras cabezas. A veces una desconecta y tan sólo deseas contemplar esa Medina laberíntica que se pierde entre callejuelas protegidas por las murallas que delimitan el casco antiguo.


Visitamos las puertas del palacio que el pueblo de Fez, ha regalado a su rey. Donde Samir nos dio una clase magistral sobre la escritura Árabe y sus niveles de dificultad. Le ponía mucha voluntad a nuestra enseñanza, pero debo admitir que mi capacidad para los idios es bastante nula.



Atravesamos el barrio judío con sus balcones de madera, antes de cruzar, no sin riesgo por el tráfico, el gentío y los puestos que ocupan por completo y sin aparente orden, la plaza de la puerta Azul.


Una vez atravesamos la puerta azul, nos esperaba un laberinto lleno de callejuelas angostas y oscuras que, carecen de cualquier tipo de identificación. Las más anchas, tienen a los lados un sinfín de tiendas, llenas de todo tipo de suvenires, aceites, esencias, ropa y demás objetos buscados por turistas.



La noche culminó en una terraza donde la brisa de la noche, dejaba atrás el sofocante calor. Una cena típica, pequeños platos de ensalada, donde nunca faltan las lentejas y aceitunas, acompañadas por un delicioso pan, de plato principal brochetas variadas de ternera o pollo y como no, cuscús.



La pequeña plaza sobre la que nos encontramos, comenzaba poco a poco a quedarse vacía, cambiando el bullicio del bazar por una tranquila y entrañable noche, que contrastaba con la plaza grande en la cual parecía que la gente se negaba a abandonar.

El paseo hasta la caravana en una noche tan agradable, nos dejó con ganas de más, y prepararnos algo de agua con misterio, mientras contábamos historias a la luz de las linternas, aprovechando que al día siguiente no teníamos que madrugar.

La noche se hizo corta, sobre todo a mí que hablo por los codos. A veces no estoy segura si este don de verbo, que he heredado de mi santa madre, será una bendición o todo lo contrario...

22 ago. 2019

LA MISTERIOSA NOCHE DE ODRY




 FOTOS DE PACO Y BORJA


El viento de Tarifa impidió la primera cena de hermanamiento, así que la trasladamos a la segunda noche. No es que lo necesitáramos, éramos inseparables, por lo menos hasta que terminara el viaje y nos quitaran los walkie talkie, pero era una excusa estupenda, para echarnos unas risas.

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Cuando fui a preguntar que hacía falta, ya estaba el campamento montado y una selección de productos typical spanish, llenando las mesas. Qué pensé para mis adentros, que nivel de organización “Estos han estado practicando todo el invierno, no me fastidies”. Como guinda, un maravilloso vino ofrecido por David, alías el “Jefesito”.

Resultado de imagen de COPA DE VINOVeinticuatro horas antes, ni siquiera nos conocíamos y esa noche alrededor de aquella mesa se obró la magia. No sé, si por estás lejos de casa, no sé, si por la necesidad del ser humano de pertenecer a un grupo. Lo que sé, es que después del segundo vino, los quería, los quería un montón.

 Buena cena, buena gente, la noche no podía ser más idílica, la agradable brisa mecía las ramas de los árboles en un suave y acompasado balanceo que llegado el momento y el agotamiento también, nos invitaba a dejarnos llevar por Morfeo y descansar entre sus brazos, sin tráfico, sin voces y sin ese camión de la basura toca narices, que no falla ni puñetera noche.

Resultado de imagen de NOCHE EN EL BOSQUEY tú que estás “contentilla”, piensas eso de “Que suerte tengo” y lo peor, es que en esos momentos te lo crees. Sientes una inusitada felicidad, que chocará en cualquier momento con la maléfica realidad que, en mi caso, nunca se hace esperar.

No me costó mucho coger el sueño, pero a las dos horas, un ruido seco me despertó.

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Como un sabueso en posición de caza, con el cuello más tieso que la mojama y las orejillas a pleno rendimiento, Intentando escuchar más allá del silencio sepulcral de la noche, ¿De dónde demonios había salido? No hubo respuesta. Unos minutos después, empiezas a dudar y comienzas a sentir cierta rigidez en el cuello, anunciando una torticolis segura, lo que invita a relajarse, a pesar de seguir con todos los sentidos en alerta, por si las moscas.


Resultado de imagen de BUHOMoscas no, pero una lechuza cantó y a poco me da un telele, los ojos como platos, las orejas a punto de salirse de la cabeza y el corazón a mil por hora, esto tenía peor pinta que “La matanza de Texas” versión Marroquí.


Tres y media y apenas había pegado ojo ¡Zas! Otro golpe. ¡Manda narices que nochecita estoy pasando! La rama del árbol que teníamos encima, golpeaba de vez en cuando la auto. Alivio al descubrir el misterio, por fin iba a descansar sin miedo. Me deje llevar por la poca paz interior que me quedaba y de repente, el concierto; lechuza, búho, paloma, tórtola o algún tipo de bicho volador, comenzó a emitir sonidos guturales, muy acojonantes. Estaba visto que no era mi noche.

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Cuatro y media de la mañana, voy acostumbrándome al bicho asqueroso que no deja de producir ruidos y me quedo traspuesta. Media hora más tarde, un gallo comienza a cantar. ¿Dónde leches, está el pxxx corral que estrangulo al gallo y a toda su panda? Menudo caldo, saco yo de aquí. A tomar por saco la vena animalista y el amor por la naturaleza, así no hay quien pueda ¡Viva el botellón, los camiones de basura y los gritos de la vecina del cuarto! Esto de la paz y el aire puro esta sobre valorado.

La falta de sueño me dejo atonta (si, un poco más de lo habitual) Estáis en todo. Como mi "queridísimo amorcito", no había cambiado la hora de España a la de Marruecos. Me levanto una hora antes. Con el stress de que llego tarde, porque oigo a mis vecinos de auto, Marisa y Manolo, liados en sus quehaceres. Por lo visto habían corrido la misma suerte que nosotros, con el cambio de hora.
     
FOTOS DE PACO Y BORJA
FOTOS DE PACO Y BORJA

Tan sólo doscientos kilómetros, de recorrido, eso sí, por carreteras marroquí, que equivale a más de cuatro horas, cinco si haces casos a los puestos de los arcenes, donde descubrí el mundo del regateo, para el que se necesita un master y aun así, te van a engañar seguro, eso sí, vas de un contento, pensando que lo has bordao.

    
FOTOS DE PACO Y BORJA
FOTOS DE PACO Y BORJA

FOTOS DE PACO Y BORJA
Llegamos a Fez y nuestro aparcamiento para la pernocta estaba lleno de coches, no voy a negar que mi lado Cruela de Vil, salió en busca de material catastrófico para este, mi blog. No voy a ser la única a la que el Karma la putee, pero en menos de cinco minutos. David nos había buscado otro y lo peor, muchísimo mejor, así no hay manera. Apuntito estuve de poner una reclamación. Donde se ha visto tanta eficiencia, que parece que somos suizos ¡leñe! La culpa no era mía, era la noche en vela que obnubilaba mi mente y saca lo peor que llevo dentro, pero en el fondo, muy en el fondo, soy maja, muy maja.

Todo se me paso, en cuanto me dijeron que teníamos una horita para descansar y echarnos un ratín, eso si que es español. Nada como una buena siesta y a vivir desventuras con energías renovadas, en mi caso fue bajar de la autor y...

13 ago. 2019

CHEFCHAOUEN Y LOS AUTOS LOCOS



FOTOS. PACO Y BORJA MORENO

La tecnología bien usada, es un regalo del progreso. La dependencia de los dispositivos y las redes, es la adaptación a la esclavitud del futuro.



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Llevábamos todo el día sin móvil, si llega a venir mi hija, la tenemos que exorcizar, para poder superarlo. Pero la verdad es que sólo lo usábamos para hacer fotos, no había carga en las tarjetas, ni tiempo para realizarlas.


 PACO Y BORJA MORENO
En mi caso, con hacer saber a la “family” que habíamos llegado bien y amenazar a mis bestias pardas, con perseguirlas al fin del mundo, si la casa era quemada, inundada o ambas dos, que mis hijos son muy mañosos y no hay que subestimarlos. Como probablemente mis amenazas les entrarían por un oído y les saldría por el otro, terminaría conformándome con que regaran las plantas.

Cuando dimos por terminada la visita, nos dirigimos a una pequeña tienda para cargar los teléfonos, pero el mío se apagó apenas crucé la puerta y el de Antonio, para no ser menos, presentó problemas técnicos, esta claro que es mi sino.

No fuimos los únicos, hubo más problemas técnicos y algunos se rindieron por la larga espera, estábamos cansados y era hora de volver a nuestro camping que, para nuestra dicha, estaba a las afueras en lo alto de la montaña. Todito, todito cuesta arriba.



FOTOS. PACO Y BORJA MORENO
David llego con una enorme sandía y nos salvó de una muerte segura en la escalada, porque algunos estábamos agotaditos, no te cuento, si tenemos que llevar la sandía a la sillita la reina. Así que, buscó unos taxis para poder regresar.

Dieseis personas, cuatro furgonetas taxis y nos tenía que tocar a nosotros ¡De verdad que allá arriba, hay alguien que se lo está pasando pipa a mi costa!


FOTOS. PACO Y BORJA MORENO
Nunca pensé, que subirse a un taxi, pudiera convertirse en una actividad de alto riesgo, en mi caso, una trampa mortal. Ni toda la saga de fast & furios juntas, superan la emoción y acción de esté trayecto y me quedo corta, aunque luego me digan exagerada.

Los vehículos estaban destrozados, no había pasado una ITV en su larguísima vida, es más, dudo que el señor taxista, tuviera conocimiento alguno, sobre las normas básicas de circulación o sobre cualquier otra norma, no tenía conocimiento y punto.

Al montarnos Julio, Chelo, mi lucero y yo, no sospechamos nada y eso que los cinturones de seguridad brillaban por su ausencia, el que no estaba cortado, estaba arrancado. Pero en cuanto empezó a acelerar, nos temimos lo peor y fue al intentar buscar donde agarrarnos, cuando fuimos conscientes de que la furgoneta estaba descuajaringa.

Por el contrario, el conductor debía pensar que íbamos en un super deportivo, se enfrasco en una carrera, tipo a ver quien la tiene más larga, no sabemos contra quien, y empezó a acelerar, como si no hubiera mañana.

Nos encontramos sumergidos en la peor carrera de los autos locos y me quedo corta. Tomaba las curvas como si se creyera “Alonso” y no llegaba ni a “Patán”
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¡Si tengo una edad! Y a puntito de no cumplir más estuve. Le daba igual el tamaño de las calles o que estuvieran llenas de gente, el a lo suyo, frenazo para abajo, acelerón para arriba y nosotros como unas maracas, para adelante y para atrás. Que he visto cocteles, menos agitados ¡Leñe!


Como no teníamos suficiente emoción, se metió en dirección prohibida, como si la calle fuera suya, incluso, pasó por su casa y se puso a saludar a los niños con una de las manos. Que sólo le falto decir, ¡Va por ustedes, señores!

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A pesar de la velocidad, el camino se me hizo largo,  sobre todo cuando en plena curva, saco la mano por su ventanilla y engancho el tirardor de mi puerta corredera, que se abrió hasta el final.

Apuntito de salir volando, me dieron unas ganitas de darle con toda la mano abierta y gritarle:

¡Hijo de la gran chingada, si no corre más, te aguantas, pero no aligeres equipaje, cabronazo!

FOTOS PACO Y BORJA MORENO
Quizás no estuviera pensando muy finamente, pero es lo más educado que se me ocurrió, mientras buscaba a que agarrarme. Este tío, era un tarao, pero de lo de molinos de viento. Ríete tú de Don Quijote.

Era todo tan surrealista, que terminó por darnos un ataque de risa, de todas formas, íbamos a morir. Definitivamente, la locura se pega y yo necesito tan poco...

Llegamos al camping, después de pasar por encima de unas barras de acero que apoco nos atraviesan, por fin el viaje había terminado y todos habíamos sobrevivido.
FOTOS. PACO Y BORJA MORENO

No estoy muy segura, porque nada más bajar corrí a besar el suelo cual Papa en visita oficial, pero encima, creo que ni siquiera llegamos los primeros, porque en mi retina, tengo la imagen de Tomas, Maria José y la hermana de Tomas, Mari Jose, esperando que llegáramos, tan tranquilamente.

¡Manda huevos!

















9 ago. 2019

CHEFCHAOUEN Y EL DÍA QUE NUNCA ACABA






Mi hermana dice que mis historias, no la trasladan a los lugares que he visitado, para lo poco que me lee, el coñazo que me da “la jodia”. Que ya le he dicho yo “Nena, mira las fotos como todo el mundo, que Paco y Borja se han arriñonao, cargando con el equipo todo el viaje, para algo y no le pidas más peras al olmo, que lo mío son los desastres y de eso este blog va sobrao.”



 

Abduslam (El guía), nos encandilo con sus historias, hombre culto y sensible consiguió trasmitirnos su amor por aquel lugar, recorriendo sus laberínticas calles, plazas llenas de color y esos rincones que sólo conocen unos pocos y que hacen las delicias de los visitantes. Hasta que llegamos al lugar donde vivió su infancia y la nostalgia brotó, aplacada con la mejor de sus sonrisas.





Serían las dos y media cuando llegamos al restaurante elegido por David y Sole. En Marruecos nada es lo que parece, por fuera sencillo, humilde, austero, pero al cruzar la puerta, lejos de lo que una espera encontrar, te sorprende la magia de su interior, un gran comedor con una zona central que va hasta el mismo cielo y que deja pasar la luz a todas las salas. Pues, la comida marroquí sigue estás directrices, en apariencia sencilla y humilde, pero llena de matices y sabores adictivos, que una vez que se prueban, ya no se quieren olvidar.

 




Una vez terminada la deliciosa comida, nos entregamos de nuevo a Abdusalan.

Nos mostró como aquella ciudad había cambiado, comenzaron limpiando una plaza diecinueve personas y la terminaron más de doscientas. Como siempre he pensado, cuando uno muestra lo que es capaz de hacer por los demás, la gente se anima y se ilusiona, siguiendo un camino que nos hace crecer y sentirnos mejores.


         


Cinco de la tarde, unos 38 grados a la sombra y a pesar del madrugón, estábamos felices, (iba a escribir “tan frescos” pero no me lo creo ni yo). Cual Dora la exploradora y su panda andábamos pueblo para arriba, pueblo para abajo, de vez en cuando nos sorprendían con alguna curiosidad. Así llegamos a un horno de leña. La idea era buena, pero el horno estaba a pleno rendimiento, así que fue la más rápidita. 
Nos quería mostrar lo importante que es para este país el pan, que se utiliza a modo de cubiertos. Además de mostrar las distintas pastas y dulces típicos del lugar. A mi me sorprendió que yo estuviera a punto de fundirme cual mantequilla y el panadero, estuviera como si no hicieran 60 grados como poco. Aquí la gente es de otra pasta, para mí que no tienen glándulas sudoríparas. Mientras a mí, no me quedaba líquido que perder, dejándome la axila en carne viva con las toallitas desodorantes, mientras ellos, por mucho que te acercaras, no manifestaban olor alguno y mira que de narices voy bien servida, no se me escapa uno.

 

Nos repartió algunos dulces, de sabor maravilloso, pero de masa compacta, era como meterse un polvorón, que son mi debilidad, pero sin un líquido para pasar puede ser una deliciosa forma de morir y apuntito estuve con un ataque de risa, por culpa de Marisa, elocuente como ninguno, hace que cualquier circunstancia termine en carcajada.

Marisa salía del lugar agarrada a Ángeles a la que le mostraba lo que le había dado el panadero, en plan niñas que acaban de hacer una trastada.


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  ¿Pero a ti cuántos te ha dado enchufa? – Le dije yo al verlas tan contentas.
-          Dos o tres.
-          ¿Y eso?
-          Me habrá visto desnutrida. - Lo decía con ironía, porque piensa que le sobran un par de kilitos, pero la verdad es que la rubia de ojos azules, no le había pasado inadvertida al panadero
-          Lo que te ha visto, es muy guapa, que a mí me ha dado uno y me ha dicho que lo compartiera.

Por fin a eso de las seis y pico, se apiadaron de nosotros y nos tomamos un té, sentados en una preciosa plaza, Aunque, si en vez de agua, se le añade ron y unos cúbitos de hielo, hubiera sido un mojito espectacular, por la cantidad de hierbabuena que llevaba. Pero en un país musulmán y su coctelera se basa en increíbles tés y cafés aromatizados, poniendo el punto de color con unos zumos naturales, que no necesitan azúcar porque la fruta es pura miel. Lo mismo debieron pensar las abejas de la plaza, que no me dejaron vivir, ni poniendo encima de la mesa azucarillos.



No me como una rosca con el panadero, pero atraigo a todo bicho viviente, humano o no. Por si la presión de aquellos insectos no fuera suficiente, un autóctono muy cansino en pos de conseguir propina decidió cantarme, disfrazado con unas gafas rosas y una pandereta que golpeaba con mucho malaje, arrítmico y desafinado, no le faltaba detalle. En un proyecto de canción, que intentaba hacer pasar por el “Baila morena” de la cual, sólo conocía el estribillo que cantaba a bocinazos. Yo no quería ni mirar, por muy fuerte que fuera el dolor de cabeza, ya que se había empeñado en que tenía que bailar.









El ratito en que mis tímpanos tuvieron que sufrir tan ingrato concierto, no voy a negar, se me hizo largo. Mientras yo no sabía dónde esconderme, me había convertido en el pitorreo de “mis ex-amigos, los autocaravanistas”, que no dejaban de reírse de mí, que no conmigo, he incluso sugerir, que me animara a bailar. Como no había poca guasa a mi costa, estuvieron hurgando en mi amor propio. Quizás, les hice una discreta peineta y les mande allí por donde amargan los pepinos, pero el ratito, dio para mucho y el cachondeo nos acompañó a lo largo de toda la tarde.

¡Y qué tarde! Que me decía yo para mis adentros ¡Qué viajecito me espera…!




TODAS LAS FOTOGRAFÍAS ESTÁN REALIZADAS POR PACO MORENO VAZQUEZ Y BORJA MORENO



FEZ Y LAS HISTORIAS DE SAMIR

A primera hora, ya tenía en la puerta de mi casita móvil a Marisa dándome los buenos días y ofreciéndome una aguja enhebrada con hil...