5 ene. 2018

UNAS UVA CONGELADAS Y UNA TÍA TEMERARIA

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Las Navidades están llegando a su fin, aun así, todavía queda por padecer el roscón y los reyes magos, y como final apoteósico a tanta locura, las rebajas.
En Nochevieja fui a ver a mis tíos que andaban con la gripe (soy una temeraria, sin vacuna, ni nada) y entre copita de vino y tapita de queso, mi tía va y me dice:

-          Yo este año he congelado las uvas.
-          ¿Y eso?
-          Me las trajeron este verano sin pepitas y me dijeron que las congelara, que se pueden comer así.
-          ¿Congeladas? ¿No estarán duras?
-          No, yo probé una, por si tenía que comprar y están buenísimas.


Mire a mi prima y le dije:

-          Tú sabes que este año no te comes las uvas ¿verdad?
-          Pues eso me estoy temiendo.
-          ¡Vaya dos! Os voy a sacar las uvas para que las probéis –Y toda dispuesta nos saca un taper, lleno de canicas de un verde matizado.

-          ¡Probar, veréis como están divinas!

Según nos la metimos en la boca y notamos el frío helado. Broto una carcajada espontanea, que termino en un ataque de risa incontrolado.

La uva era un polo y no había manera de hincarla el diente, los dientes se volvían hipersensibles ante el hielo y por el cuerpo te recorría un escalofrío que te paralizaba.

Mi tía, ignoraba todos nuestros gestos, risas y tacos, ante tanta sensación desagradable y toda una valiente, volvía a comerse otra uva congelada, como si a ella no la afectara.

Y yo entre lágrimas, he improperios varios acertaba a decir:

-          ¡Tía! Tú tienes dentadura postiza ¿No?
-          Llevo algún puente ¿por?
-          Pues estás masticando por el. No me explico como puedes comer este polo, sin que la sensibilidad dental, te ponga los pelos como escarpias.

Mientras mi prima se levantaba diciendo:

-          Yo voy a ir sacando las mías, que no le veo futuro a las campanada.
-          ¡Como sois! Si están estupendas.
-          Para atragantarte y morir por ahogamiento con la canica del infierno.
-          Yo pienso comérmelas así. -Decía toda digna.
-          Pues prima, pon el video a gravar que esto va a ser trending topic.




Sentí en el alma que no quisieran venir a casa a cenar, con sus uvas congeladitas. El espectáculo estaba asegurado, entre mi madre y sus prisas. Todos los años las cenas y comidas navideñas, se convierten en una gincana, en la que mi madre es más rápida poniendo y quitando platos, que nosotros intentando ingerir su contenido, da igual el número de invitados ¡Qué velocidad! Ríete tú de Usain Bolt. Hay veces que damos las pinchadas en el aire, todo un ejercicio de equilibrio y contorsionismo, para no terminar embadurnados de sustancias varias. Sólo hubiera faltado este año, las uvas congeladas, junto con el cava calentito, al igual que el vino blanco, que mi madre, por alguna razón que desconocemos, se ha empeñado en no meter a enfriar en la nevera.
En fin, terminadas las fiestas, yo empiezo a ser persona, mientras la vida continua un año más, con todos los buenos propósitos, que todos sabemos que no vamos a cumplir, pero que nos hace una ilusión tremenda planearlos.

Besotes para todos en este 2018 que está por descubrir.



13 dic. 2017

¿GAFE O DESASTROSA?


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“Estaba en racha” y no buena, el peligro podía acechar en cualquier lugar, y andaba cual gacela perseguida por guepardo en la sabana. Mi casa era más peligrosa que llevar la contraria a Kim Jong Un.
Después de que la batidora quisiera hacerme un socavón en mis apreciados intestinos  y que la lavadora, secuestrara uno de mis tanga (A Dios gracias, era de los feos) La cosa no prometía, o bien terminaba asesinada por algún electrodoméstico loco, o ponía fin a mi época de tangas y me compraba unas “yayobragazas” del tipo paracaídas con puntillas. Imposible por tamaño, que se cuelen en ninguna de las ranuras de la dichosa lavadora.

Resultado de imagen de VER ESTRELLASMe había ahorrado 25 €, al no llamar al técnico y todavía gozaba del subidón, a pesar de ello, la estuve controlando, no fuera a ser, que mi arreglo terminara saliéndome mucho más caro, pero después de observarla durante más de dos horas, esta iba genial, no así, mi cabeza que no paraba de dar vueltas y ya tenía más que batidas las dos neuronas que me funcionan.

Decidí hacer limpieza, por no arriesgar y eso que ya había tenido los tres percances de rigor, ¿qué más podía pasarme?
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¡Infeliz!


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Al levantar la persiana de la habitación, para ventilar, está calló a plomo.

Yo miraba a un lado y al otro, con cara de no me lo puedo creer
El vecino de enfrente me miraba, con cara de ¡Ostras, la que ha liado!

¿Podría ser una cámara oculta? No, fue una de las lamas que se había rajado enterita, de un lado al otro, había que desmontar el tambor de la persiana y sacarla, para poderla unir a otra lama. Así que tenía que esperar a que mi lucero me echara un cable y esperaba que no fuera al cuello, porque con la racha que llevo, me espero cualquier cosa, aunque sea un Santo Varón. Eso sí, del rapapolvo, no me libraría nadie, ¿no sé porque? se empeña en pensar que soy la causante de todos los desastres de esta casa, ¡O sí! pero mejor no remuevo mis antecedentes.


Y así fue. Empezó con eso de:

Resultado de imagen de ELECTRODOMESTICOS ROTOS-          ¿Cómo puedes ser tan bruta? ¡Estas cosas sólo te pasan a ti! No puede uno venir, ni un día de trabajar y descansar ¡Hay que ver qué guerrita das!
Como me sonaba a lo de siempre, esperé paciente a que termine la retahíla y le planté el juego de destornilladores en una mano y en la otra la escalera. Me miró con resignación y se puso manos a la obra.

Conseguimos sacar toda la persiana, quitar la varilla rota y unirla con la siguiente, en mejor estado, aunque tampoco para echar cohetes. Cuando habíamos terminado la operación el tambor no cerraba, quedaba muy lejano y no había manera de encajarlo y apretar los tornillos.

Resultado de imagen de MECANICOMi Lucero estaba cabreado como una mona y lo peor es que cuando lo consiguió, fui a colocar la cortina y el enganche, en un arrebato cariñoso, se desprendió de la pared para venirse vino con migo.

Mi Lucero me miraba con cara de esto no te la perdono y yo le volvía a poner los destornilladores en la mano, para que pusiera un tornillo más grande y evitara terminar haciendo un socavón en la pared, cada vez que quiera correr las cortinas.
Me puse a hacer la cena, con tan mala suerte que la sartén cayó justo en la esquina, partiendo el cristal de la vitro-cerámica en 2, y yo me daba cabezazos contra la pared, esto no había quien lo arreglara.

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Mi Lucero con los ojos vueltos ya no era capaz ni de regañarme, lo único que murmuraba es:

-          ¡Aquí  no me quedo esta noche! Apreció mucho la vida.
-          ¡No seas exagerado! Estás cosas pasan.
-          ¡No! Esto te pasa sólo a ti, el resto de la humanidad va de una en una.
-          Verás cómo mañana, lo vemos con otros ojos, seguro que hasta nos reímos.
-          Llámame raro, pero a mí no me hace ni pizca de gracia.
-          Venga anímate, además ya no se puede romper nada más.
       ¡No menciones  la vicha! Qué estás en racha.


Resultado de imagen de DIBUJO DE OJOS DANDO VUELTASÉl se había sentado en la cama, con cara de un inocente al que van a ejecutar y yo me senté encima, para consolarle, quizás un poco bruscamente, bueno de golpe.

Resultado: dos lamas rotas, pero la cama resistió y no se vino abajo, en cambio mi Lucero, creo que sí, no sabía si reír o llorar o ambas cosas a la vez, ya no le quedaban ni palabras. Sólo miraba y hacía unos gestos inexplicables, con pequeños gruñiditos extraños. Me preocupo mucho, pero poco a poco, fue recuperándose, aunque no dejó que me acercara en un par de días.


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Lo único bueno del día, fue su fin. Decidí que una buena ducha me vendría genial para purificarme y sacudir las malas energías.

Al salir, observé las uñas de los pies, que estaban a punto de arañar el suelo a modo de garras y toda dispuesta apoyo el pie en el váter y me dispongo a cortarlas.


El pie se deslizó y terminó dentro de la taza, otra duchita (con la sequía que tenemos) y deje las garras para mejor momento, no fuera que terminara en urgencias con la amputación de alguna de mis falanges.


Y así trascurrió otro día tranquilo en villa Odry.

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4 dic. 2017

UNA BATIDORA ASESINA Y UNA LAVADORA PERVERTIDA, ¡ESTOY QUE NO ME LO CREO!

Mi pequeñín no se salvó, lo lleve a otro sitio y después de cambiar el ventilador, se dieron cuenta de que el problema persistía, él ordenador se calentaba más que una plancha del McDonald en hora punta. Lo trucaron un poco, con el fin de que aguantara y poderle sacar, todo lo que llevaba dentro, que en los tiempos que corren es media vida de una persona, después pasaría a mejor vida.

No habían pasado dos días, cuando andaba yo de Maruja en la cocina, preparando una mahonesa casera con la batidora, cuando de repente, a modo de proyectil, salió disparado un trozo de cable ardiendo, que penetro en mi camiseta, he impacto en mi barriga a la altura del ombligo. Sin darme tiempo a reaccionar, un denso humo negro lo invadía todo, los plomos saltaban, de manera providencial, salvándome de un achicharramiento seguro o quizás algo mucho peor, si hubiera llegado a explotar del todo. Lo único bueno es que sólo me quemé la piel, los intestinos y demás quedaron a salvo.

Fui consciente en eso momento, pensé que estaba en racha y que no hay dos sin tres o en mi caso (desastrosa y sin remedio) cuatro, cinco o hasta que el destino me dé vacaciones.

Andaba con sumo cuidado, con una barriga achicharrada era más que suficiente, pero al día siguiente, mis presagios se cumplieron en forma de  “lavadora loca”.

Ni veinticuatro horas había pasado y ya estaba metida en faena, esta vez pensé que podía arréglarlo, convencí a mi Lucero que sacará la lavadora de su hueco y la desmontáramos.

Hacía seis meses me paso lo mismo, se volvía loca y no paraba ni para coger agua, que dado el estado mental de la dueña, no era para nada discordante, pero me impedía conseguir ropa limpia.

Entonces llamé al técnico, que lo único que hizo fue secar el plástico superior de la placa base que estaba húmeda (no supo responder al por qué) y con mi secador, secar la placa base de los mandos, todo ello por el  módico precio de 25 € (¿Y el desgaste de secador? ¿Quién me lo paga a mi?)

Realizamos la operación con esmero y esfuerzo, a mi Lucero le costó sacarla y meterla (la lavadora) pero el arreglo, apenas duró un par de días, al cabo de los cuales, volvió a su estado de enajenación mental transitorio (la lavadora, aunque yo ahí andaba) y el mando no paraba de dar vueltas, cual noria en feria.

Como estaba sola, no sabía si sería capaz de sacar y meter (la lavadora) en su hueco, pero en un ímpetu, de esos que a veces terminan en tragedia, cogí el toro por los cuernos (en mi caso lavadora) y mojando el suelo, conseguí sacarla y desmontarla, sequé la dichosa tapa de la placa base y observe que al ponerla en centrifugado, está hacía un ruido raro, como si le costara.

En ese momento comencé a pensar y por raro que parezca, llegué a la conclusión de que había algo en la zona interior del tambor. Comenzando mi “PLAN B”. Como no tenía forma de verlo, pensé que podía estar atascado en el filtro, procedí a su retirada, sin prever que pudiera tener agua en su interior.
Llegados a este punto, no sólo tenía que secar la placa, el suelo de la cocina sufrió una inundación, que ríete tú, del “fenómeno del niño”. El filtro estaba lleno de cosas, botones, horquillas, pelusas y elementos no identificados, pero no era el causante del ruido, que persistía de forma insistente.
Pase al “PLAN C”, intente quitar la goma de la escotilla de la lavadora, para ver si conseguía sacar, lo que fuera desde allí, pero nada.

Mi “PLAN D”, consistía en desmontar el tambor, pero lo descarte, a pesar de ser una perturbada en horas bajas, de vez en cuando sufro de algún momento de cordura, además los destornilladores no giraban, ni a la de tres.

Decidí ir a saco con el “PLAN E” y llamar al técnico otra vez, pero no me cogió el teléfono. Miré la lavadora, saque una goma que se anclaba al tambor exterior  y comencé a dar vueltas desde el interior, hasta que asomo algo, parecido a una puntilla de la cual comencé a tirar, como si no hubiera mañana, poco a poco, entre los movimientos del tambor interior y tirando de la prenda, hasta que conseguí sacar por completo el tanga diabólico, causante de todos los males, nunca tan poca tela, causó tanto desconcierto.






Reconstruí todo lo que había desmontado y quedó más o menos aceptable, volví a colocarla en su sitio, apenas me costó, con todo el agua que había inundado la cocina, al quitar el filtro y “voilà”, la lavadora ha entrado en razón y la dueña sigue esperando que el destino se dé por satisfecho.

UNAS UVA CONGELADAS Y UNA TÍA TEMERARIA

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